Terapia de pareja: ¿cómo debe funcionar? ¿Cómo puede ayudar a tu relación?
La terapia de pareja es una de las necesidades más habituales hoy día en el ámbito de la terapia o cuando una persona o pareja necesita ayuda psicológica. Una relación de pareja es un vínculo íntimo, una tendencia natural en el ser humano. A su vez, es la experiencia donde surgen mayores miedos e inseguridades. ¿De dónde vienen estas dificultades? Y sobre todo, ¿cómo debe ser la terapia de pareja para que sea realmente terapia y nos ayude a mejorar nuestra relación?
Si esta es la primera vez que llegas a mi web, me gustaría presentarme. Soy Rubén Camacho, psicólogo y coach con más de 15 años de experiencia y mi trabajo es acompañar a personas en procesos de cambio y terapia. En estos 15 años, un porcentaje bastante considerable de las personas que venían a consulta tenían dificultades en el ámbito de la pareja. Años más tarde, el término «terapia de pareja» comenzó a popularizarse, aunque muchos profesionales ya teníamos mucha experiencia con estas dificultades.
A su vez, existen muchos mitos sobre la terapia de pareja. Así que, con el objetivo de resolverlos, en este artículo vamos a profundizar en cuáles son las principales dificultades psicológicas y emocionales que nos encontramos en pareja, por qué surgen, y sobre todo, cómo resolverlas con un proceso de cambio y terapia realmente ético, profundo y práctico, no solo para mejorar tu relación de pareja sino para aprender de ti y que estés bien ahora y en el futuro.
Si tienes la necesidad de vivir ese proceso y quieres mi compañía, puedes agendar una primera sesión exploratoria en este enlace. Siéntete libre de agendar para conocernos, ver tu caso y cómo te puedo acompañar para solucionar tu dificultad.
La causa de los problemas de pareja
Una relación de pareja es una experiencia trascendente en nuestra vida, un vínculo íntimo y especial al que tendemos de forma irremediable. Forma parte, en definitiva, de nuestra naturaleza como seres humanos. Si es algo tan natural, que surge de forma inevitable y nos gusta, ¿cómo es posible que surjan tantas dificultades?
En todo tipo de relación humana existen conflictos, ya que somos seres subjetivos, experimentamos la realidad de forma diferente y surgen miedos e inseguridades de forma inevitable. En una relación de pareja vivimos un vínculo tan íntimo que nos disolvemos en el otro, de tal forma que ahí surgen dificultades psicológicas y emocionales mayores: miedos, inseguridades, también discusiones, celos, aislamiento, dificultades de comunicación, etc.
Estas dificultades también dependen del contexto. Hoy día, más que nunca, una relación de pareja se ha transformado en una experiencia complicada. Vivimos en un mundo basado en la sobre información, la vida rápida y el estrés, y dedicamos poco tiempo a conocernos y a conectar con lo esencial.
La terapia de pareja es, ante todo, un proceso de cambio y terapia donde profundizamos en nuestras dificultades psicológicas y emocionales para resolverlas mediante nuestro propio aprendizaje personal. Gracias a este aprendizaje, siempre privado y confidencial, no solo mejoramos nuestra relación de pareja, sino otros aspectos de nuestra vida de forma estable.
Los distintos problemas de pareja que nos encontramos en terapia
Los problemas de pareja surgen sin remedio a consecuencia de experiencias pasadas, dificultades para entender al otro, nuestro contexto de vida, así como a aprendizajes personales que nos llevan al bloqueos.
En mi experiencia como psicólogo y coach he acompañado a multitud de personas que tenían dificultades en las relaciones de pareja. Estas dificultades no se resuelven en sesiones conjuntas (ya que esto va en contra de la privacidad y la confidencialidad, un factor clave y ético para que realmente hablemos de terapia). Estas dificultades se resolvían, ante todo, cuando cada uno profundiza en sí mismo.
Vamos a ver cuáles son las distintas dificultades que aparecen en consulta para que detectes tu caso con claridad. Solo sabiendo lo que nos pasa podemos comenzar a resolverlo.
Dependencia
La dependencia afectiva surge cuando tu bienestar depende, principalmente, del otro. Cuando esto ocurre estamos totalmente perdidos, ya que no podemos controlar a nuestra pareja. Al estar enfocados en el comportamiento del otro, estamos en realidad validando nuestros propios miedos e inseguridades. De esta forma, esta híper vigilancia nos lleva a sentirnos menos, a depender del otro o a tratar de controlarle cada vez más, y con el tiempo se generan conflictos o incluso ansiedad y desánimo (en función del carácter de la persona).
¿Cuál es la base de este problema? Ante todo, el miedo y la inseguridad desde la cual vivimos la relación de pareja, como un vínculo que podemos perder y del cual depende nuestro bienestar y autoestima.
La terapia de pareja online soluciona bien este problema, ya que, al menos en mi caso, acompaño de forma diaria y no solo con eventuales sesiones. De esta forma, tenemos un contacto mayor y podemos resolver dificultades cada día en cuanto surjan.
Codependencia
Si la dependencia implica que necesitamos del otro y de controlar sus comportamientos para estar bien, la co-dependencia es la idea de que el otro nos necesita para estar bien. Esta idea y emociones nos lleva a la necesidad de cumplir con las expectativas del otro, olvidándonos de nuestras propias necesidades. Con el tiempo, uno se agota y pierde el entusiasmo por la relación.
La base de esta dificultad es la culpa, la sobre protección, que también se sustenta en miedos e inseguridades.
Miedos e inseguridad
Esta es sin duda la base emocional de la gran mayoría de conflictos de pareja. Sin embargo, estas emociones en sí mismas no son un problema, ya que las necesitamos para relacionarnos con el mundo. El problema llega cuando son demasiado intensas, frecuentes, duraderas, y protagonistas de nuestra relación en definitiva.
Para que realmente funcione, la terapia de pareja no consiste en evaluar el vínculo (ya que ahí es donde surgen los conflictos), sino en profundizar en cómo cada uno (o en ocasiones solo uno de los miembros de la relación) gestiona sus emociones.
Discusiones y comunicación
Las discusiones surgen a través de la necesidad de control y también por problemas de comunicación. La comunicación, sin embargo, no es un conflicto de pareja, sino una dificultad personal que se refleja en mayor medida en la pareja al ser un vínculo más íntimo, constante, donde sentimos que tenemos mucho más que perder. Un trabajo puede ser temporal, pero una pareja puede implicar una vida, nuestros hijos, proyectos en común, etc.
En un proceso de cambio y terapia, siempre trabajamos con la comunicación y cómo esta se refleja en la relación de pareja. Nuevamente, se necesita hacer de forma individual, para que cada persona pueda expresar sus necesidades de forma privada, según su subjetividad. Recuerda que todo proceso de cambio y terapia profundiza en la subjetividad de la persona.
Falta de propósito en la relación
Cuando sentimos que nuestra relación no va a ningún sitio o nos falta propósito, es porque nos hemos desconectado del otro y no hemos hecho una adaptación necesaria.
Todo ser humano cambia con el tiempo. Tu pareja no es la misma ahora que hace unos años o como será dentro de cinco años. Si basamos nuestra relación en que tu pareja te sustente, te motive, o te «enamore», estaremos perdidos de antemano. Una relación de pareja estable y positiva consiste, en esencia, en aprender del otro, conocerle de forma constante y adaptarnos mutuamente a los cambios que surjan. Así, el propósito no se pierde.
Terapia de pareja: cuando realmente funciona
Pensemos, en esencia, en qué consiste una terapia de pareja. Un proceso de cambio y terapia no consiste en que un psicólogo te escuche, ya que eso puede aliviarte pero no implica necesariamente cambios. Tampoco que te aconseje, ya que eso es subjetivo. Un proceso de cambio y terapia consiste en que entendamos qué ocurre, nos distanciemos del problema (en lugar de atraparnos en él), nos conozcamos con profundidad y apliquemos cambios que nos hagan estar mejor no solo en pareja, sino en todas las áreas de nuestra vida.
La metodología de terapia de pareja conjunta suele arrojar malos resultados, ya que no respeta la privacidad de cada persona, y en realidad se basa en modelos que provienen de enfoques sin evidencia empírica o incluso en la propia abogacía (sobre todo para afrontar divorcios complejos). Una terapia de pareja debe ser, ante todo, individual. Es decir: se trata de que cada miembro de la relación viva su proceso de cambio y terapia de forma privada para profundizar en sus dificultades, sin que exista un trasbase de información entre ambos procesos.
De esta forma, el resultado es profundo, práctico, y alivia la pareja así como ofrece aprendizajes útiles para las dos personas.
El impacto de la terapia individual en la pareja
Cuando sentimos que tenemos un problema de pareja, en realidad tenemos un problema personal que se refleja en la pareja, o bien nuestra propia relación de pareja (por roles o modos de relación que no nos funcionan) nos ha provocado ese problema).
Trabajar con un sistema que no funciona no nos ayuda. Trabajar de forma individual con cada persona nos ofrece mucho mejores resultados: una mejor autoestima, un conocimiento más profundo de uno mismo, aplicar cambios en todas las áreas de nuestra vida, etc. En lugar de enfocarnos solo en la pareja, cuando nos conocemos y vivimos con mayor bienestar, eso repercute en la pareja de forma natural y con mayor estabilidad.
Bases para que una terapia de pareja funcione
Te comento cuáles son las bases (éticas y profesionales, que cuentan con evidencias) para que una terapia de pareja online funcione. Es lo que yo aplico desde hace años y ayuda a las personas a mejorar sus relaciones o, si es el caso, a decidir terminarlas de una forma que les provoque alivio psicológico en lugar de una mayor angustia.
Realmente no sabemos lo que va a ocurrir salvo una cosa: cuando trabajamos en nosotros mismos estaremos mejor, y eso nos servirá para siempre.
Procesos confidenciales y privados
Cada persona vive su proceso de forma privada y confidencial. En las sesiones conjuntas suelen existir mayores conflictos, y trabajar con eso es como urgar en la herida. Necesitamos entender esa herida, y para eso no es necesario sufrirla.
En muchas ocasiones, solo un miembro de la pareja quiere vivir su terapia, y esto puede ayudar mucho más a la relación de lo que uno cree.
Profundizar en todas las partes de la personalidad
En lugar de quedarnos solo con el problema, se trata de profundizar en todas las partes de tu personalidad: tu autoestima, tu sistema de creencias, tu forma de gestionar tus emociones, tu enfoque sobre las relaciones, tu comunicación, etc. Desde un trabajo profundo en ti mismo, estarás mejor, y así, la relación también mejorará.
Compañía constante
En mi caso, como te comenté, en lugar de acompañar a las personas con sesiones eventuales, ofrezco compañía constante, cada día y sin límite de consulta. Las dificultades de pareja suelen ser diarias, así que de esta forma una persona puede consultarme lo que necesite cada día para ver la situación con mayor apertura y aplicar cambios que nos hagan sentirnos mejor pronto.
Proceso profundo y práctico
Cuando el proceso es profundo, nos sirve para siempre. A su vez, ante todo debe ser práctico. Solo si aplicamos cambios concretos llegamos a mejoras. Por este motivo diseñamos juntos un plan de acción para saber qué tenemos que aprender o desarrollar.
Un proceso de cambio y terapia para ti beneficia a tu pareja
Si sientes que tienes dificultades en tus relaciones y necesitas terapia de pareja, puedes escribirme o agendar una sesión exploratoria conmigo. En esta sesión nos conocemos, profundizamos en tu caso y vemos cómo podemos solucionarlo. Si los dos miembros de la relación quieren y necesitan vivir su proceso, podrán hacerlo de forma confidencial y con un tratamiento especial, siempre con respeto hacia sus propios aprendizajes. Esto es lo ético y lo que realmente funciona.
AGENDA AQUÍ TU SESIÓN EXPLORATORIA
Una relación, en definitiva, es una experiencia donde nos encontramos con nosotros mismos a través del otro. Es una experiencia que implica dificultades, pero también los mayores aprendizajes.
Te envío muchos ánimos y ante todo confianza, y te espero en la sesión.
Gracias por pensar en ti,
Rubén