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La comunicación no verbal y sus mitos – la clave para entender y mejorar tus relaciones

El ser humano es un ser social, que siempre está comunicando. Tanto con nuestras palabras como con nuestros gestos o silencio, decimos algo. Nuestra forma de comunicarnos influye en nuestras relaciones de pareja, de trabajo, sociales, y nos lleva tanto a conectar con el otro como a conflictos que nos causan malestar. ¿Qué significa nuestra comunicación no verbal? ¿De qué forma puede estar condicionándote?

La comunicación no verbal tiene multitud de mitos. Me imagino que alguna vez lo habrás oído o leído: «la comunicación no verbal es el 90% (se le ponen muchos porcentajes diferentes) de la comunicación humana».

Es necesario que nos planteemos: ¿cómo podemos establecer ese porcentaje?

Si se trata del tiempo que pasamos comunicando, pudiéramos decir que es el 100%. Siempre hay un gesto, una postura, un movimiento. Este tipo de porcentajes (sobre cualquier aspecto de nuestro comportamiento o sentimientos) es solo una forma de llamar nuestra atención y hacernos creer que estamos leyendo algo «científico».

La realidad es bien diferente: siempre estamos comunicando, nuestra forma de comunicarnos nos condiciona, y existen a su vez múltiples mitos sobre su significado.

En este artículo vamos a profundizar sobre la comunicación no verbal y sus mitos y, sobre todo, cómo puedes trabajar tu comunicación para mejorar tus relaciones. Lo que vas a leer está basado en experiencia directa acompañando a personas en sus procesos de cambio y terapia (puedes leer sus testimonios en este enlace). Vamos a por ello.

Lo que comunicamos

siempre estamos comunicando, nuestra forma de comunicarnos nos condiciona, y existen a su vez múltiples mitos sobre su significado.

Cada segundo del día estamos comunicando. Con nuestras palabras, gestos y silencio. Nuestra forma de comunicarnos nos condiciona en la calidad de nuestras relaciones personales, de pareja, en el trabajo. Sin embargo, la comunicación no es solo expresar. La comunicación es una experiencia que se da cuando lo que decimos es comprendido por el otro según nuestros significado (no según interpretaciones, juicios de valor, etc.).

¿Cuál es el principal problema de la comunicación? Que malinterpretamos al otro, le juzgamos, suponemos qué quieren decir sus gestos o comportamientos. Los seres humanos necesitamos construir relaciones seguras, y ante la incertidumbre, interpretamos la comunicación del otro. Nuestros miedos e inseguridades también nos llevan a tratar de explicar demasiado lo que ocurre a nuestro alrededor.

Aquí es donde entra en juego la famosa comunicación no verbal. Según mucho de lo que habrás leído o visto, supone una gran parte de la comunicación (aunque esto no se puede medir) y determinados gestos, como cruzar los brazos, el silencio, apoyar el mentón en la mano o mirar fíjamente, tienen significados concretos. Pero… ¿es esto realmente cierto?

Te pongo un ejemplo: imagina que estás en una cafetería y ves a una persona sentada con el cuerpo inclinado hacia un lado, prácticamente echada. Imagina ahora una formación, donde el formador o profesor está hablando bajito, con la cabeza agachada y moviéndose hacia los lados. ¿Qué interpretas?

Seguramente inseguridad, desidia, cansancio. Sin embargo, nuevamente son juicios de valor.

En el primer paso, una determinada postura puede tratarse de una búsqueda de regulación sensorial, mientras que en el segundo caso… quizá estaba reflexionando o sencillamente estaba resfriado.

Comunicación no verbal y mitos: ni 90% ni significados generales

El gran problema con el enfoque de la comunicación no verbal es que ignora completamente la diversidad humana. El ser humano es neurodiverso, lo cual implica que nuestro cerebro, así como nuestro cuerpo, experiencias o culturas, se desarrollan de forma diferente. Una mirada, por ejemplo, tiene significados diferentes no solo en relación a la cultura, sino en relación al propio carácter.

Para una persona con tendencia a la introversión o que procesa más información sensorial (caso de personas autistas o con otras neurodivergencias), retirar la mirada no es una señal de desinterés, sino de todo lo contrario: al desviar la mirada, está enfocándose más en lo que quieres decir, ya que está reduciendo la información sensorial que implica una mirada y puede escucharte mejor.

De la misma forma, tenemos distintas necesidades corporales y nuestros gestos transmiten mensajes diferentes. Cruzar los brazos no quiere decir no tener apertura, sino que puede significar comodidad o mayor atención. Tumbar el cuerpo puede ser, también, no un gesto de desinterés, sino de mayor seguridad considerando que las personas sentimos el centro de gravedad de forma diferente.

La conclusión está clara: el enfoque de la comunicación no verbal donde determinados gestos tienen significados concretos está basado en prejuicios, clasismo y capacitismo, donde se considera que existe un comportamiento típico adecuado para todo ser humano.

Pero nuestra realidad es otra.

Relaciones y comunicación: cómo tus emociones influyen en tu forma de conectar con el otro

La comunicación, tanto la verbal como la no verbal, no se trabajan entonces desde los supuestos significados que transmiten, sino en relación a cómo nos hace sentir a nosotros y al otro.

Si una forma de hablar imperativa genera dificultades en las relaciones, podemos aprender a comunicarnos de forma más inclusiva y abierta. Si un determinado gesto por nuestra parte hace sentir mal a los demás, podemos aprender a explicar lo que necesitamos y qué significa para nosotros.

Recientes mitos de redes sociales, como el ghosting o el gaslightning, se basan también en nuestros prejuicios.

El ser humano es diverso y nuestra forma de comunicar también lo es. En eso consiste una comunicación empática y asertiva: en entender qué quiere decir el otro según sus significados, sin juzgarle, para poder llegar así a una conexión genuina.

Detrás de toda dificultad en comunicación se esconden determinadas emociones y actitudes: miedo, inseguridad, expectativas, a veces juicios de valor.

Vamos a profundizar en cómo trabajarlo y resolverlo.

Cómo trabajar la comunicación no verbal (desde tu carácter)

La comunicación, tanto la verbal como la no verbal, no se trabajan entonces desde los supuestos significados que transmiten, sino en relación a cómo nos hace sentir a nosotros y al otro.

Para solucionar problemas de comunicación, bien sea en el trabajo, relaciones personajes o de pareja, necesitamos considerar que la comunicación no es el problema, sino la solución. Por este motivo debemos pararnos a trabajar en todas las partes de tu personalidad:

Cómo gestionas tus emociones

Para así entender no solo qué emociones están detrás de esas dificultades de comunicación, sino cómo las gestionas ahora y qué cambios podemos aplicar. La clave con las emociones está en entender que no son el problema en sí mismo, sino que en función de cómo las gestionamos, pueden ser demasiado intensas, frecuentes y duraderas, y esto nos lleva a determinadas formas de comunicarnos que no nos llevan a conectar con el otro.

Sistema de creencias

Interpretamos el mundo constantemente, así como a ti y al otro. Conociendo tu sistema de creencias, podemos profundizar en cómo ves el mundo y qué cambios aplicar.

Relaciones

Tenemos una forma particular de enfocar nuestras relaciones, en relación a nuestro carácter, necesidades y experiencias previas. Desde aquí, descubrimos mucho sobre cómo te comunicas y qué podemos cambiar (así como qué debemos aceptar)

Plan de acción

Cuando concretamos un plan de acción, vamos hacia cambios concretos. Un proceso de cambio o terapia no es solo reflexión o guía, sino aplicar cambios que te lleven a solucionar lo que te ocurre.

Un proceso de cambio y descubrimiento

Es imposible no comunicar. Comunicamos con nuestras acciones, con nuestras decisiones, con nuestras palabras, con nuestros gestos y también con nuestro silencio. Somos seres sociales que se comunican, pero esa comunicación no significa algo global e idéntico para todos.

Nuestra cultura construye significados alrededor de determinados gestos, pero esto no puede explicar nuestras emociones, sensaciones y necesidades. Por lo tanto, la forma de trabajar tu comunicación siempre es desde ti, desde lo que sientes, tu problemática, y sobre todo desde el respeto hacia tu carácter.

Un gesto puede decir mucho, pero no significa algo concreto sino que se abre un abanico amplio de posibilidades. Conocerte es clave para poder conectar con los demás y mejorar tus relaciones (bien sea en la pareja, relaciones de trabajo, etc.).

Si es lo que quieres y necesitas compañía, recuerda que puedes agendar una primera sesión exploratoria en este enlace. En esta sesión nos conocemos, profundizamos en tu caso y vemos cómo podemos solucionarlo y te puedo acompañar en tu proceso.

En mi caso, se trata de una compañía constante y sin límite de consulta, en lugar de solo con eventuales sesiones. También contaremos con herramientas semanales para trabajar con todas las partes de tu personalidad y sesiones. De esta forma, sentirás una mayor compañía, podremos profundizar más y resolver lo que te ocurre de forma estable.

Te envío muchos ánimos y compromiso,
Rubén Camacho
Psicólogo y coach

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Rubén Camacho Zumaquero

Psicólogo y coach

Puedo ayudarte

Si quieres solucionar lo que te ocurre, agenda una sesión conmigo para conocernos, encontrar una solución estable y comenzar con tu proceso de cambio personal

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