Cómo las emociones negativas pueden ayudarnos

Cómo las emociones negativas pueden ayudarnos

Las sentimos cada día: emociones negativas o desagradables, que te condicionan en tus relaciones, experiencias, decisiones, y sobre todo en tu bienestar. Sea cual sea la dificultad que vivas en tu día a día (en el área personal, sentimental, de relaciones, social, en el trabajo, con tu confianza o autoestima) siempre existen emociones negativas o desagradables. Sin embargo, estas emociones no son el problema. Aunque sea difícil de entender, las emociones negativas pueden ayudarnos. ¿Cómo? Eso es lo que vas a descubrir en este artículo.

Uno de nuestros errores más habituales a la hora de entender y gestionar lo que sentimos es aferrarnos a esas emociones y creer que tenemos la razón sobre lo que está ocurriendo. Nos dejamos llevar por el miedo, la inseguridad, la ira, la culpa o el desánimo. Estas emociones son claramente desagradables y limitantes, y con el tiempo, si son demasiado intensas, frecuentes y duraderas, puede acarrearte un problema constante que te ocasione malestar, angustia e incluso ansiedad.

¿Cómo salir de esos estados emocionales? El primer paso es que entiendas que las emociones negativas o desagradables no son el problema, sino que sentirlas puede ser incluso útil. El problema es cómo entiendes y gestionas esas emociones.

En este artículo vamos a ver en qué consisten realmente esas emociones, cómo te afectan, y sobre todo, cómo esas emociones negativas pueden ayudarnos a superar lo que nos ocurre en lugar de a limitarte aún más. Vamos a por ello!

Las emociones negativas no son realmente negativas

Sí, aunque sea difícil de entender este es un aprendizaje esencial. En mi trabajo como psicólogo y coach, trabajar con las emociones de las personas a las que acompaño es una tarea diaria. Siempre lo digo: cualquier proceso de cambio que vivas, sea lo que sea, se quedará cojo si no trabajas con tus emociones de forma profunda.

¿Por qué? Sencillamente porque somos seres emocionales. Cada segundo del día vivimos según un estado emocional. Las emociones te influyen en todo: en tus decisiones, en tus interpretaciones sobre lo que ocurre, en tu comunicación, en tus valoraciones, incluso en la percepción que tienes sobre la otra persona (si el miedo o la ira te condicionan mucho, verás a la otra persona como negativa, peligrosa o despreciable... esto lo vivimos especialmente en el enamoramiento y luego en las rupturas. ¿Ves? Es tu estado emocional el que te condiciona a ver al otro de una forma u otra, siempre subjetiva).

Lo segundo que tenemos que aprender es que las emociones negativas realmente no lo son, ya que tienen una función de ser, por lo tanto, son realmente positivas (lo negativo es lo que no sirve para nada). Esta tendencia a hablar de emociones negativas procede de nuestro mundo digital, donde rápidamente los términos se utilizan cada vez más.

Suelo decir que el término desagradable me parece más adecuado. No existen las emociones negativas, sino las desagradables. Sin embargo, esas emociones desagradables tienen una motivación, surgen por algo: por tu interpretación sobre lo que ha ocurrido y sus acciones.

¿Cuál es entonces el valor de esas emociones negativas? Informarte sobre cómo tú entiendes y gestionas las situaciones. Y este valor es incalculable, ya que te ayuda a protegerte, a conocerte, y a iniciar cambios que mejoren tu bienestar y relaciones personales.

Vamos a ver ahora cuál es el valor positivo de cada emoción desagradable (al menos de las más importantes y frecuentes). Aunque, como en casi cada artículo que publico, todo esto te lo cuento en un vídeo. Así es casi como si estuviéramos en una primera sesión.

Dale a Play para ver el vídeo (más abajo continúa el artículo en texto por si prefieres leer ahora).

El valor de la expresión emocional (cómo las emociones negativas pueden ayudarte)

Hoy día vivimos en un mundo digital, repleto de sobre información. Esto ha ocasionado que el intrusismo sea habitual en materia de psicología y desarrollo personal. ¿Cuántas veces has oído la frase "qué harías si no tuvieras miedo"? Algunas personas, incluso, la utilizan en sus vídeos o sesiones.

Si no tuviéramos miedo, sencillamente, moriríamos en 5 minutos. Haríamos algo imprudente, beberíamos algo en mal estado o conduciríamos a 300kms por hora porque es muy divertido. El miedo es útil, necesario y práctico.

Otro error habitual es hablar de "controlar" las emociones. Controlar equivale a reprimir. Las emociones no pueden ni deben ser controladas, sino expresadas y gestionadas. ¿Y cómo podemos expresar lo que sentimos si es tan negativo y nos duele tanto? Esta es la pregunta que muchas personas me hacen en sus procesos. La clave está en aprender primero a entenderlas, luego a expresarlas y a gestionarlas.

Vamos a ver cuál es el valor positivo de cada emoción desagradable.

Miedo

El miedo es una emoción desagradable y paralizante, relacionada con la supervivencia. Esta emoción es la que más nos condiciona, limita y perjudica nuestras relaciones y decisiones. Sin embargo, el motivo es porque su misión es la más importante de todas: protegerte, tanto tu vida como tu propio autoconcepto. El miedo siempre trata de protegerte según lo que tú interpretas que es peligroso, te vulnera u ofende. Su valor positivo es protegerte. Si no sabes entenderla y gestionarla, te limitará demasiado en tus relaciones, puntos de vista y decisiones. Si aprendes a gestionarla, te ayudará a establecer límites y vivir con más seguridad.

Inseguridad

La inseguridad es miedo en relación a tus propias capacidades. Sientes inseguridad cuando no sabes si vas a poder afrontar un suceso (una ruptura, un nuevo reto, un primer día de trabajo, una conversación difícil, etc.). La inseguridad es limitante si la gestionas de forma disfuncional. Si sabes gestionarla, te ayuda a vivir con prudencia y adaptación ante las situaciones nuevas. Esto te ayuda a aprender y a desarrollarte. Vivir con seguridad absoluta es imposible, además de irreal e inmaduro.

Ira

La ira es una emoción inútil si su intensidad es alta, es muy frecuente o duradera (lo cual la transforma en rencor, frustración, incluso odio). El valor positivo de la ira es hacerte saber que algo no te gusta y que quieres cambiarlo. Esto es algo positivo si lo que quieres cambiar depende de ti, o a su vez, si te ayuda a plantear ciertos límites en tus relaciones. Sin embargo, es una emoción totalmente desgastante si lo que tratas de cambiar o controlar son factores externos, como la conducta libre de los demás. La ira implica miedo a perder el control. Es una forma de miedo activo. Su valor positivo es conocer tus límites.

Culpa

La culpa es miedo a que tus acciones hayan podido causar malestar en los demás o que pueda causarlo. Sobrepasamos nuestros límites por la culpa. Es una emoción limitante y desagradable que condiciona mucha de tus conductas (sobre todo en tu comunicación y decisiones). El valor positivo de la culpa es la responsabilidad: saber qué conductas quieres cambiar de ti porque han podido afectar a otras personas. Lo importante es que sea algo consciente por tu parte, que tú decidas.

Desánimo

El desánimo suele ser una consecuencia de vivir con demasiado miedo y ansiedad, así como llevar demasiado tiempo sin vivir con recompensas por tu parte (mediante acciones que te hagan sentir bien, es decir, no se trata de recompensas o valoraciones externas). El valor del desánimo es ayudarte a entender que debes dejar de luchar contra lo que no te corresponde, descansar y aplicar cambios que te ayuden a mejorar lo que sientes y vives.

Estas son las emociones desagradables más habituales y que más nos limitan. He dejado fuera la ansiedad ya que es un estado de miedo generalizado, muy intenso y habitual en nuestro día a día (si esta es tu dificultad, haz clic aquí para leer el artículo más completo que encontrarás sobre ansiedad: Ansiedad, el cambio más necesario").

Ahora, ¿cómo puedes gestionar esas emociones para que no sean tan intensas, frecuentes y duraderas?

El cambio que necesitas está en tus decisiones

La única forma de conseguir cambios en tu vida está en ti. Por más que consideres que los demás te lo ponen difícil o son el problema, no podemos controlar lo que ocurre fuera ni los comportamientos de los demás. Además, la visión que tenemos sobre los demás o sobre lo que ocurre depende de tus interpretaciones, siempre subjetivas, y a su vez esas interpretaciones dependen de tu estado de ánimo.

No, no podemos cambiar el mundo, ni a las personas ni al contexto. Sin embargo, un cambio en ti hará que cambie todo lo demás: tus interpretaciones, tus sensaciones, tu forma de relacionarte, vincularte, expresarte y vivir. En lugar de vivir con tanto miedo e inseguridad, ira, culpa o desánimo, vivir con más aceptación, confianza y seguridad.

Aprender a entender y a gestionar lo que sientes es el punto de partida para que todo lo demás cambie. Esa será la decisión que implique un antes y un después en lo que te ocurre y en cómo lo vives. Un aprendizaje que se quedará contigo para siempre.

Si esto es lo que quieres, voy a hacerte una propuesta especial. Como te comenté, mi trabajo como psicólogo y coach es acompañar a personas en sus procesos de cambio personal. En mi caso, no acompaño solo con sesiones sino de una forma más constante y comprometida: cada día, para cualquier necesidad que tengas, con más constancia, flexibilidad, además de con más herramientas aparte de las sesiones (si quieres leer algunos testimonios de las personas que han vivido sus procesos en los últimos 11 años, haz clic en la página de testimonios).

Si quieres vivir ese proceso para conseguir el cambio que necesitas al 100%, el primer paso es que agendemos una primera sesión exploratoria vía Whatsapp. En esta sesión podemos conocernos, profundizar en lo que te ocurre, encontrar una solución y ver cómo puedo acompañarte. Agéndala solo si tienes el compromiso para solucionar lo que te ocurre al 100%.

Te envío muchos ánimos, ilusión y compromiso. Cualquier duda, puedes contactar. Recuerda que todo cambio es posible si nace en ti.

Gracias por pensar en ti,
Rubén Camacho
Psicólogo y coach

Rubén Camacho

About Rubén Camacho

Un psicólogo y coach cuyo principal sueño es acompañarte a ti a conseguir los tuyos. He acompañado a personas de 7 hasta países diferentes (España, Argentina, Ecuador, Chile, México, Colombia y EEUU). Empoderamiento humano es mi forma de llegar a la gente valiente que se interesa por su auténtico desarrollo personal y profesional. Estoy para acompañarte... pero el protagonista eres tú.

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