¿Para qué sirve la Navidad?

¿PaRA QUÉ SIRVE LA NAVIDAD?

Sí, no es una pregunta retórica... ¿para qué sirve la Navidad? (si es que sirve para algo). ¿Estas fechas son tan solo una excusa consumista y materialista además de religiosa? ¿O esconde algún tipo de motivación que influye en tu bienestar y desarrollo personal?

Y no, tampoco me refiero al bienestar que producen las reuniones familiares (que a veces son más conflictivas incluso que las del trabajo).

Los seres humanos somos seres sociales. Si estás en busca de tu crecimiento personal, tu autoconocimiento, mejorar tu bienestar o relaciones, incluso tus experiencias profesionales, la herramienta más poderosa será que te hagas preguntas que desafíen lo que crees sobre ti y sobre el mundo.

A su vez, cada vez vivimos más en piloto automático. No nos hacemos preguntas que nos ofrezcan un poco más de consciencia sobre lo que vivimos. De hecho, esa es la raíz de la gran mayoría de nuestras dificultades: vivir con ellas como si se tratara de dar vueltas en un círculo.

Así que ahora que se acerca Navidad y que es casi una celebración que afecta al planeta completo, vamos a hacernos esa pregunta... ¿Para qué sirve la Navidad? ¿Qué utilidad puede tener? ¿Realmente tiene alguna relación con tu bienestar o desarrollo personal?

Ya te adelanto la respuesta corta: sí. En este artículo vamos a profundizar en por qué es así, pero la Navidad es solo una excusa. No te preocupes: no vamos a relatar la historia de la Navidad o su origen. Lo que vamos a hacer es pensar un poco, para que este artículo te ayude en otro aspecto de tu vida (el que ahora es para ti tan importante y realmente te condiciona y quieres solucionar). De ahí parte todo.

Soy Rubén Camacho, psicólogo y coach de empoderamientohumano.com, y mi trabajo desde hace 11 años es acompañar a personas en sus procesos de cambio personal. Estos últimos dos años han sido los más difíciles para las personas: cada vez lo necesitamos más pero podemos menos.

Este artículo es mi forma de despedir el año y de tratar de entender lo que nos pasa ahora y cómo podemos solucionarlo, aunque en pocas semanas tendremos otro año más y nuevos artículos por llegar. Vamos a por ello!

La importancia del contexto (Navidad incluida)

Voy a explicarte un poco más por qué he decidido escribir este artículo. Se acerca Navidad y las fechas nos consumen. Muchas personas disfrutan de estas fechas por los regalos, las celebraciones, y ante todo la compañía. En este año, nuestra difícil situación social y psicológica, además de económica, lo pone todo mucho más difícil (la gestión humana sobre lo que nos ocurre desde el 2020 está llevándonos hacia un modo de vida cada vez menos orgánico, estresante e insatisfactorio).

Otras personas, y quizá tú seas una de esas personas, detesta la Navidad. Lo ve como una fecha vacía, una excusa más para el materialismo, el consumismo exacerbado e incluso la hipocresía. Aunque esto pueda ser cierto, no deja de ser un juicio de valor.

La clave para entender para qué sirve la Navidad, así como cualquier otro tipo de excusa o celebración, está en considerar nuestra naturaleza social y la importancia del contexto en nuestro comportamiento, bienestar y relaciones. El contexto también influye en lo que pensamos, en lo que decidimos, incluso en nuestras interpretaciones.

Recuerda: somos seres sociales, y nuestro comportamiento (psicología) fluye en relación a nuestro contexto. El contexto puede hacernos pensar con claridad, estresarnos, anhelar lo imposible, encontrar cohesión y sensación de pertenencia e identidad, puede hacerte sentir angustia o confianza.

No, no es cierto en lo absoluto que seamos "dueños de nuestro destino" o que "nos hagamos a nosotros mismos". Decir esto son solo frases hechas repletas de ego manía, que provienen de ideas competitivas o del "coaching" barato de intrusos profesionales (es decir, personas solo profesionales en confundir).

Los seres humanos somos sociales, podemos conseguir grandes logros y superarnos pero no podemos "conseguirlo todo" (la mera idea de pensarlo ya es un problema que nos arrojará solo frustración). Somos seres vulnerables, con límites, con dificultades, y el contexto forma parte del punto de partida en el cual vivimos y nos relacionamos para generar bienestar... y todo lo contrario.

Actualmente vivimos en una época totalmente polarizada, donde cada vez tenemos menos tiempo para pensar. A su vez, es una sociedad digitalizada y donde convivimos en una constante sobre información. Los medios nos bombardean con tanta información sesgada que tendemos a polarizarnos: pensamos de forma abrupta, radical, posicionada, a través de juicios de valor superficiales, categorías y clasificaciones.

No voy a escribir aquí las palabras que hoy día utilizamos para clasificar a la población, pero ya sabes a cuáles me refiero. Lo importante es que parece que hemos perdido nuestra capacidad para empatizar, comprender, generar apoyo y solidaridad. Vivimos según juicios de valor, expectativas, exigencias, coacciones y condiciones. Es un modo de vida cada vez más hostil, que nos ocasiona frecuentes dificultades de ansiedad, desánimo y aislamiento (aunque estemos rodeados de personas, cada vez sentimos más soledad y falta de conexión).

Y esto no puede ser para siempre... y no sobreviviremos. Y no me refiero a una súper vivencia física, sino emocional. Antes del año 2020, aproximadamente el 30% de las personas a las que acompañaba en su proceso de cambio padecían cuadros ansiosos y con el consecuente desánimo. Después de marzo del 2020, esa cifra ha aumentado a prácticamente el 90% de las personas a las que acompaño.

Nuestro contexto nos lo pone difícil... pero no podemos cambiarlo. Sin embargo, sí podemos cambiar lo que nosotros hacemos dentro de ese contexto y cómo podemos resistir esa influencia.

La Navidad sirve para...

No, no nos olvidamos del tema central. La Navidad no es solo una excusa consumista porque existía antes del consumismo. La Navidad ha sido más bien utilizada por el sistema consumista.

¿Para qué sirve entonces la navidad? En el hemisferio norte vivimos en estas fechas en un clima frío que nos aísla socialmente y nos causa desánimo. De la misma forma en la que los casos de depresión son más habituales en los países (nuevamente, el contexto, ya que el clima también forma parte del contexto) más fríos y donde hay menor exposición a la luz solar, en prácticamente todo el hemisferio norte se vive esa experiencia en estas fechas.

Aquí es donde entra en juego la Navidad, como una excusa para adaptarnos a esta época y generar una mayor interacción social, así como actividades y experiencias (las famosas luces, los regalos, las celebraciones) que nos hagan mucho más llevadera la experiencia invernal.

Los osos hibernan, los gatos encuentran refugio bajo la manta, y los seres humanos tomamos estas fechas como excusa para crear un estímulo extra. Algunas personas lo disfrutan, y otras, con una mayor tendencia a la introversión, lo rehuyen. Igualmente, para todos los seres humanos es necesario.

Este es el mensaje principal de este artículo: los seres humanos necesitamos adaptarnos al contexto e incluir modificaciones que nos ayuden a crear bienestar y relaciones positivas. Si actualmente vivimos en un contexto donde eso no es posible (principalmente por nuestra tendencia al juicio de valor, el miedo, la inseguridad y la confrontación social) nos encontramos en un callejón sin salida... a no ser, que demos la vuelta.

Además, en la Navidad también tenemos excelentes noticias, como la música navideña. Y no, tampoco me estoy refiriendo ahora a los villancicos o a Mariah Carey. ¡Me refiero a la canción navideña de los Ramones! (la mejor canción sobre Navidad que se ha hecho, y que va de la mano con el contenido de este artículo).

Entendiendo el contexto para poder avanzar

La Navidad tienen entonces una función adaptativa, y positiva, que luego ha sido exagerada por la cultura de la sobre información, el consumismo y el materialismo. Sí, se ha puesto algo más absurda, pero sigue teniendo su función social y nos ayuda a estar un poco mejor (aunque la critiques).

Ahora llega el momento de buscar soluciones ante esta situación tan complicada que tenemos. Y como hablamos, no podemos cambiar ese contexto ni influir en él de forma alguna. Sin embargo, sí podemos trabajar con ese cambio desde nuestro propio interior, puntos de vista, perspectivas, relaciones y comportamientos.

No hay mayor adaptación a un contexto enfermo que resistir y crear el contexto necesario, aunque sea en pequeñito, en tu propia mirada y entorno más cercano.

Necesitamos, más que nunca, trabajar con lo siguiente:

  • Apertura: en lugar de clasificar a los demás según juicios de valor, tratar de pensar con apertura, entendiendo otros puntos de vista y sin utilizar juicios morales absolutos
  • Aprender a entender y a gestionar lo que sentimos: para disminuir la intensidad de la ansiedad, no dejarnos llevar por el miedo y la inseguridad, confiar más y construir relaciones más honestas y cercanas.
  • Construir relaciones desde el compartir: dejar de utilizar las relaciones como medios de recompensa, protección o coacción, sino para compartir nuestra autonomía, autosuficiencia y a su vez vulnerabilidad.
  • Aprender a conocernos: dejar de identificarnos (creer que sabemos quiénes somos o lo que necesitamos) y comenzar a cuestionarte lo que crees.
  • Potenciar nuestra tendencia prosocial: ayudar, colaborar, compartir, son bases de la autoestima y el bienestar. El individualismo tan habitual hoy día es solo un resultado de nuestro sistema adictivo y consumista

Nos toca sembrar la chispa, aunque tarde en agitarse.

Te comparto aquí los artículos y vídeos más importantes publicados este año en Empoderamiento humano.

Para este fin de año e inicio del próximo, te deseo lo mejor. Aunque lo mejor no es nunca lo que deseamos, sino lo que necesitamos. Toca aceptarlo...  y agradecerlo.

Si quieres vivir tu proceso de cambio personal, ya sabes, arriba tienes una opción para agendar una sesión conmigo.

Te envío muchos ánimos, ilusión y compromiso. Y claro, feliz Navidad, tanto si te gusta como si no. Que seas feliz, que es lo que importa.

Gracias por pensar en ti,
Rubén

Rubén Camacho

About Rubén Camacho

Un psicólogo y coach cuyo principal sueño es acompañarte a ti a conseguir los tuyos. He acompañado a personas de 7 hasta países diferentes (España, Argentina, Ecuador, Chile, México, Colombia y EEUU). Empoderamiento humano es mi forma de llegar a la gente valiente que se interesa por su auténtico desarrollo personal y profesional. Estoy para acompañarte... pero el protagonista eres tú.

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