Ansiedad: el cambio más necesario

Ansiedad: el cambio más necesario

En algún momento de nuestra vida todos los seres humanos la hemos sentido… ansiedad. Una sensación de miedo que se generaliza, opresión en el pecho, angustia, como vivir en un constante estado de alerta… como si cualquier peligro estuviera acechando.

Puede ocurrir en tus relaciones de pareja (ante rupturas, discusiones que temes tener, pausas, celos), en tus relaciones sociales (miedo al qué dirán, sentirte menos) o en tu trabajo (sentir que no eres suficiente o que cada día vuelve el mismo estrés y sientes que te desbordas).

A veces, simplemente, ocurre, y preguntarnos de dónde viene esa ansiedad y cómo solucionarla nos hace sentir aún más angustia.

La ansiedad nace en el pecho y conquista todo tu cuerpo: tu respiración, tu estómago ,tu garganta, y también tu cabeza. Los pensamientos intrusivos no paran de llegar. ¿Qué va a ocurrir? ¿Cuáles son las consecuencias? ¿Cómo voy a afrontarlo? ¿Por qué me dijeron esto?

¿Qué es realmente la ansiedad?

La ansiedad es una de las dificultades psicológicas y emocionales más frecuentes y limitantes que padecemos: a veces nos desborda en momentos puntuales de nuestra vida, y a veces dura demasiado tiempo y nos acostumbramos a vivir con una ansiedad que nos impide vivir con bienestar.

Desde el año 2020 los casos de ansiedad se han triplicado, pero la solución no puede ser una medicación masiva. La medicación solo aborda el síntoma, pero a largo plazo no son una solución (con el paso del tiempo dificultan el proceso).

¿Qué es realmente la ansiedad? ¿De dónde viene? Y sobre todo… ¿cómo podemos solucionarla?

Mi nombre es Rubén Camacho, psicólogo y coach de empoderamiento humano. Desde hace 11 años acompaño a personas en sus procesos de cambio personal o profesional. Los casos de ansiedad antes del 2020 estaban presentes en un tercio de las personas a las que acompañaba. Hoy día, la ansiedad está presentes casi en un 90% de esas personas.

Las personas a las que acompaño consiguen superar la ansiedad, aunque lleva tiempo, implica compañía y ayuda, y sobre todo, profundidad (para la ansiedad no sirven remedios rápidos).

Por esta razón he querido preparar un vídeo muy especial donde profundizamos en lo que realmente te importa:

  • Qué es la ansiedad
  • Cómo se ha producido
  • Cómo puedes aprender a gestionarla gracias a tu propio cambio personal (esto es lo que realmente funciona, se interioriza y sirve para siempre)

Busca unos 20 minutos de tranquilidad y soledad (te recomiendo usar auriculares) y demos el primer paso para solucionarla para siempre.

Ansiedad: el cambio más necesario (dale a Play)

Entendiendo la ansiedad para poder solucionarla

Comencemos por el principio.

En muchas ocasiones, las personas que han vivido su proceso de cambio y consiguen superar sus dificultades con la ansiedad me comentan con el tiempo que, tras una serie de meses de bienestar, un día tienen lo que consideran “una recaída”. Es importante entender esto: sentir ansiedad, en ciertos momentos de nuestra vida, es algo natural.

Un primer día en el trabajo, una mudanza, estar a punto de tener un hijo, casarte, un viaje en avión… toda situación que te plantee una situación estrés y alerta puede llevarte a sentir ansiedad. El problema llega cuando la ansiedad se generaliza, cuando se queda contigo demasiado tiempo y te condiciona en el resto de experiencias de tu día a día.

En nuestro mundo moderno y en plena era digital, vivimos en la era de la sobre información: imágenes de instagram, tips, redes sociales, etc. Esa sobre información puede confundirnos en relación a lo que nos ocurre. Nos hablan de mil y un síntomas de la ansiedad y eso nos hace sentir aún más ansiedad.

¿Pero qué es la ansiedad? Todo se resumen en un problema de origen

La ansiedad es un miedo que se ha generalizado. Nos hemos acostumbrado a vivir condicionados por el miedo. Es un miedo a veces intenso y en otras ocasiones leve, pero constante. Ese miedo te condiciona en tus sensaciones, en tu forma de pensar, en tu estado de ánimo y también en tu propio organismo.

Imagina un animal en el bosque que está rodeado por un perímetro de depredadores: siente que en cualquier momento se lo van a comer. El animal entra en un estado de alerta, un miedo que se ha generalizado. De forma totalmente inconsciente, comienza a respirar hacia el diafragma. Su propio estado de alerta le hace respirar de forma rápida y superficial. Es el tipo de respiración que necesitamos para huir… y es la respiración que nos provoca la ansiedad.

La ansiedad es ante todo una forma de respirar. Respiramos hacia el pecho, el aire no recorre de forma total nuestros pulmones, y esa respiración nos hace sentir que nos falta el aire, sentimos la clásica opresión en el pecho (en función de la persona esta presión puede molestar más en la boca del estómago o en el pecho), el cansancio, la angustia, y con el tiempo la confusión y los pensamientos intrusivos.

No, los síntomas de la ansiedad no son causados por emociones (esta información no tiene ningún tipo de validez empírica) sino que tu forma de entender y gestionar tus emociones te lleva a una forma de respiración que afecta incluso a tus órganos (recuerda: el diafragma es un músculo muy grande).

Este es el motivo por el cual la ansiedad permanece durante tanto tiempo en nuestras vidas y no parece tener solución: cualquier forma de solucionarla sin trabajar con tu forma de respirar será como dejar la mesa coja. El tratamiento químico puede ayudar a corto plazo para que te sientas mejor al disminuir los síntomas, pero nunca será la solución al problema.

Pero, ¿por qué se genera la ansiedad? ¿Cómo llegamos a generalizarla?

Uno de los mayores problemas que tenemos con la ansiedad es se termina por transformar en un círculo vicioso: el hecho de sentir ansiedad nos hace pensar y sentir de forma ansiosa y es difícil salir de esa situación.

En realidad, sentir ansiedad en ciertos momentos de nuestra vida es natural. Todas las emociones son en realidad positivas, ya que cumplen una función. El miedo te ayuda a proteger tu vida, o a descubrir qué temes perder. La inseguridad puede ayudarte a comportarte de forma prudente, y la ira o el desagrado también puede ayudarte a poner ciertos límites. El problema no son tus emociones, sino la forma en la que las gestionas.

La ansiedad llega a nuestras vidas de forma natural por múltiples sucesos. Sin embargo, si no aprendemos a entenderla y a gestionarla (sobre todo el miedo que la provoca) puede terminar por generalizarse sin que seamos conscientes. Algunos ejemplos:

  • Aprendemos a sentir ansiedad tras una ruptura, ya que la experiencia estresante nos provoca una sensación de alerta cuando nos relacionamos
  • Podemos sentir ansiedad tras años de trabajo, porque aprendemos a vivir con estrés, prisas y retos, y el agotamiento nos provoca un estado ansioso
  • Tras cumplir ciertos objetivos importantes en nuestras vidas (universidad, conseguir un trabajo, oposiciones, etc.) podemos llegar a vivir según un estado ansioso por enfrentarnos a la incertidumbre
  • Un proceso de pausa en la pareja nos puede hacer sentir ansiedad al no saber gestionar esa incertidumbre, lo cual condiciona tu forma de relacionarte y vivir tu día a día
  • Ante miedo social o de relaciones, podemos comportarnos de forma ansiosa o incluso evitar ciertas experiencias por miedo a las consecuencias.
  • Podemos aprender a vivir de forma ansiosa, incluso, debido a una forma de construir la autoestima y relaciones, basada en la inseguridad y un apego inseguro (nos relacionamos con el otro con base al miedo, motivo por el cual usamos expectativas y exigencias, lo cual puede llegar a ser un rasgo de ansiedad si son muy constantes).

Pueden ser muchas más situaciones o experiencias. Son innumerables: viajar en avión, conocer a alguien, hablar en tu trabajo, exponer en clase, afrontar determinadas conversaciones o discusiones, etc.

Lo importante es que la forma en la que gestionas tu miedo, la inseguridad, la angustia, el estrés o la incertidumbre te lleva a vivir según un estado ansioso que nos lleva a un mayor estrés y cansancio. Afecta a tu cuerpo y también pensamientos (rumiar, pensar en lo que pensarán los demás, en posibles consecuencias que consideramos terribles, etc.).

Si la ansiedad nace de la respiración, pero la respiración siempre acompaña a nuestro estado emocional, la clave para superarla radica en las emociones que están detrás de la ansiedad.

Un problema de raíz: la forma en la que entiendes y gestionas tus emociones

La ansiedad es un problema cada vez más común y a la vez nuestro enfoque es cada vez más inadecuado. Consideramos la ansiedad un estado sin solución que solo puede afrontarse con fármacos. Piensa en un ejemplo sencillo: un dolor de cabeza.

Ante dolores de cabeza frecuentes e intensos, una medicación (siempre será una influencia química externa) puede ayudarte a reducir el dolor, pero no afrontas la causa del dolor de cabeza (exceso de sal, sensibilidad ante la luz, estrés, tensión alta, etc.). Esto te impide ir directos hacia la causa y solución del problema.

En nuestro mundo moderno repleto de sobre información también acudimos a soluciones rápidas que solo menguan síntomas pero no solucionan problemas. Con la ansiedad nos ocurre esto de forma clara.

Detrás de la ansiedad siempre existe una dificultad para entender y gestionar las emociones clave que la provocan: ante todo, miedo e inseguridad.

También habrás comprobado que la ansiedad se relaciona íntimamente con otra emoción… el desánimo, también el cansancio, la desmotivación o incluso la tristeza. ¿Por qué ocurre?

La relación de la ansiedad con el desánimo o desmotivación

Me imagino que te suena el famoso cuadro “ansioso-depresivo”. ¿Por qué se relaciona la ansiedad con la depresión? La ansiedad es ante todo miedo, un estado de alerta generalizado que se escapa de nuestro control, y la depresión es ante todo tristeza.

La ansiedad es un estado activo y desagradable, mientras que el desánimo es un estado desagradable pero pasivo y sin energía. ¿Cuál es la relación? Que la ansiedad lleva a lo segundo.

Estar en un estado ansioso es agotador para tu organismo. La ansiedad nos agota, y si no sabemos gestionarla a tiempo nuestras propias emociones nos llevan al estado contrario: entrar en la pasividad y el desánimo. Es en realidad un mecanismo de defensa, como así ocurre con el llanto.

¿Te ha ocurrido alguna vez sentir angustia en la garganta y ganas de llorar por vivir un estado intenso de ansiedad? El llanto sirve, ante todo, para liberar la ansiedad. Podemos llorar sin tristeza y estar tristes sin llorar. Este conocimiento es importante y liberador: el llanto no es tristeza… sino una liberación de la ansiedad (en concreto, del aire que no circula de forma correcta e infla tus pulmones).

Como ves, la ansiedad es un problema que precipita otros. Ahora vamos a por las soluciones!

La solución ante la ansiedad está en tu propio cambio personal

Si la ansiedad no se soluciona desde el exterior, tenemos que encontrar esa solución desde tu propio cambio personal.

¿Cuáles son las situaciones que te generan ansiedad? ¿Qué es lo que temes que ocurra? ¿Qué tipo de comportamientos llegan después de la ansiedad?

Imagina una persona que tiene miedo a las tormentas. Cada vez que oye la lluvia, cierra las ventanas y baja las persianas. ¿Qué es lo que realmente le da miedo? Aunque pueda parecer que son las tormentas, en realidad el hecho de cerrar las ventanas y bajar las persianas es lo que nos induce el miedo, ya que nos hace pensar que fuera ocurre algo peligroso.

Podemos vivir con múltiples conductas con las que gestionas la ansiedad de forma disfuncional y hace que vuelva a aparecer: vivir rápido y apresurado, huir de ciertas conversaciones, no afrontar experiencias que quieres y necesitas, tratar de controlar al otro o las situaciones demasiado, etc.

Para aprender a gestionar la ansiedad debes primero aprender a entender y a gestionar las emociones que están detrás de esa ansiedad: lo que sientes, cómo interpretas las situaciones, desde qué sistema de creencias vives, experimentas y te relacionas, a qué te llevan esas emociones, cómo las gestionas, para posteriormente ir aplicando pequeñas acciones diferentes, pero estratégicas, que implique que gestionas tu emoción de forma más funcional y poco a poco vamos generando el cambio que necesitas.

Los pasos para aprender a gestionar y superar la ansiedad

El primer paso, siempre, es disminuir la intensidad de la ansiedad. Esto debemos hacerlo siempre aprendiendo a manejar tu respiración de forma adecuada, de tal forma que el aire llegue hacia abajo y no se quede en la zona del pecho.

En este sentido no sirve realizar un ejercicio de respiración tras otro, sino que a medida que vayas consiguiendo progresos podemos ir modificando la forma en la que respiras y eres consciente de ello. Por esta razón no sirven cursos o formaciones: cada caso es único, diferente, con un tiempo diferente, y son necesarias distintas estrategias.

Te propongo que veas este vídeo donde te enseño a hacer un ejercicio de respiración completa. Es un primer paso que puedes llevar a tu día a día. Si lo puedes hacer 3 veces al día, genial. Si lo puedes hacer 5 veces, mucho mejor. Lo importante es generalizar una forma de respirar completa.

El siguiente paso (que va unido al primero) es vivir un proceso de cambio personal donde aprendas a entender y a gestionar tus emociones.

Los seres humanos somos, ante todo, seres emocionales. Siempre estamos emocionados y las emociones te influyen en todo lo que haces y sientes: tu comportamiento, interpretaciones, tus decisiones, tu comunicación, cómo te relacionas, etc.

Pero también es fundamental trabajar de forma integral: con tu sistema de creencias, con tu autoestima, con tus relaciones, y sobre todo desde tus comportamientos (un proceso de cambio solo funciona si es práctico y te lleva a cambios específicos).

Esta es la gran clave: un proceso de cambio debe ser práctico y a la vez, profundo. Que puedas descubrir más de ti de lo que ahora crees y sobre todo que se interiorice y sirva para siempre.

El paso más importante

Voy a hacerte ahora una invitación especial. Si quieres solucionar lo que te ocurre y vivir un proceso de cambio que sea estable y definitivo, puedes agendar una primera sesión exploratoria conmigo. En esa sesión, que podemos tener vía Whatsapp, nos conocemos, exploramos el problema, encontramos una solución, y vemos cómo puedo acompañarte para que lo consigas al 100%. Es un primer paso, y conseguirlo depende de ti.

Te envío muchos ánimos, ilusión y compromiso. Ten también curiosidad por ti. Mira lo que sientes con perspectiva y distancia. Todo pasa… si tú sales del círculo. Vamos a por ello!

Gracias por pensar en ti,
Rubén

Rubén Camacho

About Rubén Camacho

Un psicólogo y coach cuyo principal sueño es acompañarte a ti a conseguir los tuyos. He acompañado a personas de 7 hasta países diferentes (España, Argentina, Ecuador, Chile, México, Colombia y EEUU). Empoderamiento humano es mi forma de llegar a la gente valiente que se interesa por su auténtico desarrollo personal y profesional. Estoy para acompañarte... pero el protagonista eres tú.

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