Cuando no puedes más (conocer tus propios límites)

Cuando no puedes más (conocer tus propios límites)

A veces no podemos más, pero no se trata solo de cansancio físico, sino de un agotamiento emocional y psicológico que llevas demasiado tiempo arrastrando. Puede ocurrirte en tus relaciones, en tu trabajo, en relación a los retos que afrontas, o simplemente por tu forma de ver y vivir lo que te ocurre. En cualquier caso, cuando no puedes más es señal de algo: no conocer tus propios límites y la necesidad imperiosa de conocerlos y hacerlos realidad.

Hoy día vivimos cada vez más agotados. Este cansancio emocional se vincula con la falta de aire, con confusión y dudas, como si viviéramos en un círculo de estrés que se repite. Cada vez es más frecuente que las personas a las que acompaño en sus procesos de cambio me manifiesten este agotamiento desde el principio. Cuando no puedes más quiere decir que  hay algo que debe cambiar... y ese algo solo está en ti.

¿Qué nos lleva hacia ese cansancio emocional tan extremo? ¿Cómo podemos solucionarlo?

Cuando no podemos más entramos en una sensación de angustia e incluso desánimo. Sin embargo, ese desánimo no llega por lo que ocurre, sino por el agotamiento constante que resulta de tu forma de afrontar y gestionar lo que ocurre.

Porque eso es con lo único que puedes trabajar: con tu propio cambio personal. Y eso no debe llevarte a un mayor cansancio, sino todo lo contrario... a descansar del peso extra que llevas y a poder construir bienestar.

Mi nombre es Rubén Camacho, psicologo y coach de empoderamiento humano. En este artículo tenemos varios objetivos:

  • Descubrir qué es ese cansancio emocional y psicológico
  • Que sepas cuál es su causa y origen
  • Que comiences a desarrollar estrategias para solucionarlo y recuperar tu energía y un estado de ánimo más positivo

Vamos a por ello!

Cuando no puedes más: las señalas de que algo debe cambiar

Hoy día vivimos en una época apresurada. Nuestro modo de vida no es orgánico ni atiende a las necesidades reales de las personas o del medio ambiente. Vivimos según un modo de vida frenético que nos ocasiona estrés, ansiedad y angustia.

A su vez, estamos siendo constantemente bombardeados por un sistema de consumo y sobre información: mil ideas te llegan a través de redes sociales sobre lo que te ocurre o lo que les ocurre a los demás. Por este motivo interpretamos tanto lo que nos pasa, llegamos a conclusiones erróneas sobre lo que ocurre en nuestras relaciones, familia o trabajo.

Trata en primer lugar de olvidarte de toda esa información superficial, como si hiciéramos un proceso de limpieza. Conseguir cambios en tu vida implica que, en lugar de reforzar tu forma de ver las cosas e interpretarlas (que es lo que nos lleva hacia conflictos), las cuestiones y encuentres un punto de vista más amplio.

En muchas ocasiones, es nuestro punto de vista sobre lo que ocurre lo que nos agota. Vemos una y otra vez las mismas conductas por parte de los demás que nos resultan desagradables, consideramos peligrosas o hacen tambalear tus ideas sobre tu forma de valorarte o lo que ocurre en la relación o situación.

Es relativamente fácil enfocar tu malestar como una consecuencia de lo que hacen los otros, del trabajo o del contexto, y es cierto que esos factores externos nos influyen. Sin embargo, debemos ser conscientes de algo... no podemos controlar esos factores externos. Si no los puedes controlar, enfocarte en ellos solo aumentará ese cansancio emocional y psicológico.

Cuando no puedes más y el agotamiento te impide vivir como quieres y te mereces, es porque llevas en tu día a día más carga de la que puedes soportar. Esto nos puede ocurrir por varios motivos:

  • Considerar que los demás te necesitan (y si tú no cuidas de ellos o haces sus tareas, existirán consecuencias indeseadas. Fíjate que esto puede ocurrirte en tu relación de pareja, familia, trabajo, sociedad, etc.)
  • Llevas demasiada carga porque te sientes incapaz de "no ayudar", a pesar de que esa ayuda es algo que puedes dar, no te han pedido o donde sales perjudicado o perjudicada. La ayuda no es en realidad eso, sino mejorar la calidad de vida del otro en situaciones donde es realmente necesario, no implica una coacción y no te perjudica. Esta carga extra no es ayuda, sino miedo e inseguridad. Tu valoración está dependiendo de lo que creen los demás sobre ti, y no puedes controlar ese factor. Tendemos a disolvernos en los demás y nada resulta más agotador que eso.
  • El agotamiento psicológico y emocional surge como consecuencia de la ansiedad. Te has acostumbrado a vivir de forma ansiosa, en un estado de alerta motivado por el miedo y la inseguridad. La ansiedad implica una forma de respirar superficial (de ahí que sintamos ese malestar tan clásico en el pecho o boca del estómago) y nos provoca agotamiento. La ansiedad también provoca desánimo, ya que vivir en un estado de agotamiento tiene como reacción un desánimo precisamente para buscar ese descanso que no tomas por tus propios medios y decisiones.
  • A veces el contexto no te lo pone demasiado fácil... pero decides no pedir ayuda, sino llevar la carga de forma solitaria.
  • No vincularte o experimentar afecto implica también agotamiento y desánimo. Sin embargo, no nos vinculamos porque tememos las consecuencias, o porque buscamos incesamente vincularnos con cierto tipo de personas por miedo e inseguridad (esto ocurre especialmente cuando enfocamos una relación de pareja desde la dependencia, donde se espera demasiado del otro y se valora la relación según expectativas y exigencias).

Habrás visto cuál es la relación entre todos estos casos: un estado emocional relacionado con el miedo, la inseguridad, que desencadena ansiedad y no ser consciente de que estás asumiendo más carga de la posible.

Aquí es donde llega uno de los aprendizajes más importantes de nuestra vida: la vulnerabilidad.

Cuando no puedes más: el aprendizaje de la vulnerabilidad

Es habitual que escuches frases como esta: "puedes conseguir todo lo que quieras con solo proponértelo". Vivimos en una era que trata de infundir positivismo y bienestar de una forma irrealista e irresponsable. Los seres humanos tenemos límites, y no podemos conseguirlo todo porque no todo depende de nosotros.

Aquí llega el gran aprendizaje: los seres humanos constamos con múltiples recursos (emocionales, psicologicos, de decisión, de energía), sin embargo, ningún ser humano tiene recursos suficientes para cuidar totalmente de sí mismo y mucho menos de otros.

Me imagino que esta frase te habrá confundido. ¿Cómo? ¿Cómo puede ser posible? De ser así... no pudiéramos vivir. En realidad no existe contradicción ni confusión. El ser humano no tiene recursos para cuidar totalmente de sí mismo o de otros, pero consigue vivir y puede hacerlo con bienestar por una sencilla razón: somos seres sociales.

El ser humano es un ser social que tiende a la ayuda, a la cooperación, y con nuestras relaciones nos aliviamos la carga del día a día (a pesar de que nuestro actual sistema, materialista, consumista y globalizado, nos lleva cada vez más al individualismo).

Quizá una de tus observaciones es esta: "a mí los demás no me ayudan...", cuando ocurre esto, es porque tratamos de buscar validación en los demás. Observamos demasiado el comportamiento ajeno y esto nos provoca agotamiento, ansiedad y cada vez más inseguridad.

Cuando no podemos más es una consecuencia de no haber puesto límites, pero no a los demás, sino a ti. Se trata de aceptar y entender tus límites, tu vulnerabilidad, conocerte, saber qué puedes y qué no puedes, qué necesitas realmente y qué te está sobrando.

Conseguir este cambio depende directamente de hacer un trabajo profundo con las emociones que están detrás de esta forma tan habitual de pensar y comportarte: el miedo, la inseguridad, la culpa, la preocupación, el desánimo, la ira, la propia ansiedad...

Poner límites, pedir ayuda, cuidarte, priorizar tu descanso o vivir de forma más estratégica nos da miedo. Creemos que vamos a perder, que nuestras relaciones se verán deterioradas. Sin embargo, por difícil que sea afrontar ese cambio, solo existe un fin posible: conocerte, aprender a vivir con más bienestar y enfocarte en lo que sí puedes hacer para vivir con más paz, confianza y aceptación.

De paso, tus relaciones personales serán más honestas, con límites más claro, y  mejorarán con el paso del tiempo.

La solución está en tu propio cambio personal

El primer paso para solucionar ese estado de agotamiento es decidir vivir el proceso de cambio que necesitas. A veces pensamos que priorizarte es ser egoísta, cuando se trata tan solo de una necesidad vital. En realidad, los seres humanos nunca ponemos una prioridad exclusiva sobre algo o alguien de forma absoluta, sino que va cambiando.

Por ejemplo: en ocasiones mi prioridad absoluta es mi hijo (ya que él depende de mí y me necesita) y en otras, si la situación lo requiere, priorizo mi bienestar por encima de una necesidad de él más superficial y que no implique importancia.

No se trata entonces de elegir entre tú y los demás, sino de cuidarte para poder relacionarte con paz y bienestar. Se trata de ponerte límites primero a ti (qué es lo que no puedes, no quieres, hasta dónde llegas, etc.) e iniciar una rutina para cuidarte, cambiar el enfoque, y sobre todo aprender a entender y a gestionar las emociones que te llevan una y otra vez a ese agotamiento tan molesto (miedo, inseguridad, ansiedad, etc.)

Ahora voy a hacerte una propuesta muy espeical. Si quieres conseguir ese cambio tan importante, se trata de que agendes una sesión exploratoria gratuita vía Whatsappconmigo, donde podremos conocernos, explorar tu problema, cuál puede ser la solución y sobre todo cómo puedo acompañarte en ese proceso de cambio para que lo consigas al 100%.

Pero ojo: solo si tienes un 100% de compromiso en vivir tu proceso de cambio y asistir a la sesión (esto no es para curiosos, sino para personas que realmente quieren mejorar su vida).

Ahora eres tú quien da el primer paso hacia tu cambio personal (o profesional, sea lo que sea más importante para ti).

Gracias por pensar en ti,
Rubén

Rubén Camacho

About Rubén Camacho

Un psicólogo y coach cuyo principal sueño es acompañarte a ti a conseguir los tuyos. He acompañado a personas de 7 hasta países diferentes (España, Argentina, Ecuador, Chile, México, Colombia y EEUU). Empoderamiento humano es mi forma de llegar a la gente valiente que se interesa por su auténtico desarrollo personal y profesional. Estoy para acompañarte... pero el protagonista eres tú.

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