DAR Y RECIBIR

Dar y recibir

En nuestras relaciones personales, más aún en las de pareja, vivimos en el constante baile entre dar y recibir. En una consulta psicológica o en un proceso de coaching, a la hora de acompañar a una persona en un proceso de cambio personal, no es este el principal motivo de consulta, pero sí es una situación que aparece con frecuencia. ¿Qué implica para ti en tus relaciones el dar y el recibir? ¿Cómo te afecta? ¿Cómo te está limitando tu visión sobre lo que ocurre?

Aunque pueda parecer un problema baladí, ocurre con tanta frecuencia que es necesario que profundices en la relación que tienes con esta experiencia, ya que define tus relaciones personales. ¿Qué es dar? ¿Qué es recibir? ¿Cuándo realmente estamos dando más de lo que debemos? ¿Hasta qué punto debe existir un equilibrio?

En las relaciones personales damos mucho por sentado... y ahí es donde está gran parte del problema: no nos cuestionamos nuestros propios enfoques. Vamos a hacerlo entonces con este artículo.

Mi nombre es Rubén Camacho, psicólogo y coach de empoderamientohumano, y desde hace 11 años acompaño a personas en sus procesos de cambio. Si ese cambio está relacionado con tus relaciones personales o sentimentales, este tema siempre es motivo de trabajo personal. Vamos a profundizar y a resolverlo. A por ello!

Dar y recibir... un asunto de miedos y expectativas

Los seres humanos somos seres sociales, emocionales, y por lo tanto seres de relación. En las relaciones experimentamos un encuentro con el otro y por lo tanto contigo. Esto no quiere decir que seamos medias naranjas, sino que en la relación encontramos experiencias de autoconocimiento, bienestar, y también los mayores aprendizajes y dificultades.

En las relaciones nos entregamos, damos y recibimos, pero también surgen nuestros mayores miedos e inseguridades. Vivimos una experiencia que nos gusta y necesitamos pero... que no podemos controlar. Nunca podemos controlar el comportamiento del otro. Por lo tanto, el miedo y la inseguridad nos hacen sentir vulnerabilidad y tendemos a tratar de controlar la relación. Esto nos lleva a tratar de encontrar ese equilibrio entre dar y recibir.

Pensamos habitualmente que dar es entregarse y que entregarse tiene un costo. Que si damos, el otro debe aceptar y devolver. Pero las relaciones no son un partido de tenis. Somos seres diferentes, complejos, y rara vez nos comportamos tal y como el otro quiere... porque lo que esperamos está basado en nuestras expectativas, y por lo tanto, en nuestros miedos.

La expectativa como estrategia del miedo

Algunos de los problemas habituales en las relaciones (sentimentales, de pareja, pero también amistosas, sociales, familiares, etc.) es sentir que damos demasiado (o al menos, más de lo que recibimos o queremos dar). Otro problema habitual es sentir que no nos dan lo que necesitamos. El último es sentir que no podemos recibir o que el otro no quiere recibir.

Cuando esto ocurre nos inundan mil intepretaciones basados en juicios de valor: "no recibe porque se cierra, no da porque es egoísta, doy demasiado porque dependen de mí, no puedo dejar de dar porque entonces sería egoísta...", etc.

Todas estas ideas son interpretaciones subjetivas que nos inducen una y otra vez en el mismo problema: la idea de que tu bienestar está dependiendo de factores externos que no puedes controlar... en este caso, los demás.

Ahí es donde entran en juego las expectativas.

Una expectativa implica que piensas y deseas que "esto tiene que suceder de una determinada manera". Y si quieres que algo suceda de una determinada manera (que los demás se comporten de una determinada forma, que te valoren en un momento concreto, etc.) es porque tenemos miedo a que no ocurra. Nuestros miedos nos hacen ver lo que tememos porque nos sentimos vulnerables. La expectativa se basa entonces en el miedo. Creamos una expectativa para ver si nuestro miedo se cumple, y como el otro es otra persona... finalmente la expectativa no se cumple, el miedo y la inseguridad toman su valor, y cada vez nos sentimos peor.

Una expectativa implica que piensas y deseas que "esto tiene que suceder de una determinada manera". Y si quieres que algo suceda de una determinada manera (que los demás se comporten de una determinada forma, que te valoren en un momento concreto, etc.) es porque tenemos miedo a que no ocurra. Nuestros miedos nos hacen ver lo que tememos porque nos sentimos vulnerables. La expectativa se basa entonces en el miedo. Creamos una expectativa para ver si nuestro miedo se cumple, y como el otro es otra persona... finalmente la expectativa no se cumple, el miedo y la inseguridad toman su valor, y cada vez nos sentimos peor.

El problema no está en dar y recibir... sino en la forma en la que entiendes y gestionas esos miedos e inseguridades, que te hacen estar constantemente valorando cómo funcionan tus relaciones, si das más o menos, si recibes, si existe reciprocidad, etc., de tal forma que los propios miedos e inseguridades te harán ver lo que más temes para protegerte. Es así cómo nos dificultamos nuestras relaciones personales. Vamos a ver cómo solucionarlo...

Un problema añadido sobre el dar y recibir... los mitos de las redes sociales

Hoy día vivimos en una era digital. Es la era de la sobre información. Recibimos cada hora cientos de noticias por redes sociales, imágenes de instagram, vídeos de influencers, artículos de revistas, que solo buscan captar clics. Así es cómo funciona nuestro mundo moderno en redes sociales. Este es el motivo por el cual nos dicen justo lo que nos duele... para captar nuestra atención.

Así es como llegan las múltiples teorías sin ningún tipo de fundamento como las personas tóxicas, narcisistas, etc. Imagina que ves en instagram una serie de imágenes que dicen "¿Das más que recibes"? Y a continuación, una serie de textos que vierten sobre ti ideas sobre por qué el otro se comporta de una determinada forma, cuando... ¡es en realidad un misterio! O en todo caso, un misterio que solo puedes averiguar conociéndote y conociendo al otro, a través de la confianza, la asertividad y la empatía.

Por este motivo nuestro mundo moderno nos lo está poniendo cada vez más difícil para enfocar nuestras relaciones. Las perturban con cada teoría que solo busca tener un posicionamiento temporal. En muchas ocasiones llegan a consultas personas que para solucionar sus problemas en sus relaciones personales necesitan primero limpiar su enfoque de todas estas ideas. Vamos ahora con las soluciones.

Dar y recibir en las relaciones

Las relaciones humanas, sentimentales o no, son una experiencia donde compartimos. Dar implica que nos entregamos y es una actitud que implica confianza. Sin embargo, cuando das para recibir algo a cambio (de forma condicionada) la frustración te acecha.

En las relaciones solo compartimos lo que podemos. Experimentamos, compartimos, y sencillamente tratamos de aliviar al otro su camino (en lugar de entorpecerlo). Por esta razón tanto nuestro dar como nuestro recibir debe ser genuino.

Dar lo que tenemos, lo que sabemos. Aprender a aceptar y a agradecer. Recibir lo que se puede recibir y compartir (aunque no sea lo que en principio esperas). Y sencillamente, tratar de que tu bienestar dependa principalmente de ti (no de lo que hacen los demás) y compartir ese bienestar con los otros de forma saludable.

Este es el principal problema que tenemos con nuestra autoestima: no puede ser alta ni baja (la autoestima no es una pelota ni un ascensor) sino que funciona o no funciona, en función de dónde procede tu bienestar: si de ti o de factores externos. Si depende de ti, tu autoestima funcionará y tus relaciones también (al menos por tu parte). Si depende demasiado de factores externos, la inseguridad, la frustración, la necesidad de control y el desánimo crecerán.

La solución está en tu propio cambio personal

Para cambiar las relaciones es preciso cambiar la forma de relacionarnos, no las relaciones en sí mismas. Para ello el primer paso es profundizar en qué temes, de dónde proceden tus inseguridades, cómo enfocas las relaciones, qué es lo que crees necesitar (no siempre lo que creemos necesitar es lo que realmente necesitamos) y sobre todo vivir un proceso de cambio personal donde aprendas a conocerte y a cambiar tus relaciones desde ti.

Esto puede ocurrirte en tus relaciones sentimentales, puede ser útil en una pausa de pareja o en una ruptura, en tus relaciones sociales o familiares, o incluso en tus relaciones profesionales (donde la expectativa y exigencia nos puede llevar al estrés).

No es dar ni recibir como procesos condicionados... sino dar y recibir sin utilizar ninguna balanza (a la vez que ponerte límites a ti en relación a lo que puedes o no puedes dar, y límites a los demás en relación a lo que no te gusta recibir)

Ahora voy a hacerte una propuesta especial. Si quieres vivir tu proceso de cambio personal, puedes agendar una primera sesión exploratoria conmigo vía Whatsapp. En esa sesión nos conocemos, exploramos el problema, encontramos una solución y vemos cómo puedo acompañarte en tu proceso. Solo si quieres conseguirlo al 100%

Gracias por pensar en ti,
Rubén

Rubén Camacho

About Rubén Camacho

Un psicólogo y coach cuyo principal sueño es acompañarte a ti a conseguir los tuyos. He acompañado a personas de 7 hasta países diferentes (España, Argentina, Ecuador, Chile, México, Colombia y EEUU). Empoderamiento humano es mi forma de llegar a la gente valiente que se interesa por su auténtico desarrollo personal y profesional. Estoy para acompañarte... pero el protagonista eres tú.

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que tengas la mejor experiencia de usuario. Si continúas navegando estás dando tu consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pincha el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies