El rol paternal y maternal en las relaciones de pareja: más allá de los mitos

El rol paternal y maternal en las relaciones de pareja: más allá de los mitos

El rol paternal y maternal en las relaciones de pareja: más allá de los mitos

Las relaciones de pareja son una de las experiencias más complejas de nuestra vida. En las relaciones de pareja encontramos algunas de las mayores satisfacciones de nuestra vida (el encuentro, la unión, el aprendizaje, el apoyo) pero también las mayores dificultades (los conflictos, el apego o despecho, el miedo y las inseguridades). Es común hablar de roles dentro de las relaciones de pareja: un rol paternal, un rol maternal disfuncional... ¿pero es cierto que existen estos roles? ¿Son realmente un problema? De todo lo que podemos hoy día leer sobre relaciones de pareja: ¿qué es realmente cierto y te ayuda y qué es solo un contenido atractivo solo para generar visitas?

Ya sabemos lo que se dice en las redes y por parte de "personas con influencia": "el rol maternal te minusvalora, el rol paternal es abuso, personas tóxicas, narcisistas", y un largo etc... sin embargo, este tipo de categorías son solo formas de llamar la atención y generar expectación que no una realidad. En mi trabajo como psicólogo y coach acompañando a personas en sus procesos de cambio, lo que encontramos es algo bien diferente, más profundo y ligado a las dificultades de la propia persona. Por esa razón es necesario ir más allá de los mitos y descubrir qué hay tras esos aparentes roles que construimos en las relaciones de pareja.

Sí, en las relaciones de pareja desarrollamos roles. También ocurre en las relaciones familiares, laborales, amistosas. El ser humano es un ser social, emotivo, ligado a los demás. Nos conocemos a través de nuestras relaciones. Necesitamos independencia para alcanzar autoconocimiento y bienestar, pero también cuidar nuestras relaciones personales. Los roles son adaptaciones que nos permiten vivir esas relaciones. Son mecanismos de adaptación que dependen de lo que has aprendido a lo largo de tu vida, pero también pueden surgir como forma de adaptarme ante esa persona (esto puede ocurrir en tu relación de pareja pero también en el trabajo o en cualquier tipo de relación).

Por ejemplo: una persona amable y flexible puede aprender a generar autoridad si tiene un hijo con carácter, más inflexible y dominante. Aprende a desarrollar ese rol porque la situación lo requiere.

Los seres humanos podemos tener roles muy diferentes, dinámicos, que son necesarios. ¿Son entonces los roles paternales, maternales u otro tipo de roles un problema en nuestra relaciones de pareja? Vamos a averiguarlo!

Los roles en las relaciones de pareja

Existe solo una forma de vivir algún tipo de relación personal sin desarrollar un rol determinado: dejar de ser humano. En realidad, desarrollar un rol es algo implícito a una relación, de pareja o de cualquier tipo. ¿Te has dado cuenta que ante determinadas personas, contextos o realidades puedes cambiar tu carácter?

A veces, las personas sentimos una gran inseguridad ante situaciones nuevas (un cambio de trabajo, ciudad, comenzar la universidad, conocer a alguien nuevo). Sentir inseguridad y miedo en las relaciones de pareja es algo normal y también es un mecanismo de adaptación (las famosas "mariposas" en el estómago es ansiedad). La gran clave está en cómo aprendemos a entender y a gestionar lo que sentimos para que nuestras relaciones se desarrollen de forma funcional o no.

Vamos a profundizar en los famosos roles paternales o maternales.

El rol paternal como forma de guía... o necesidad de control

Primero es importante diferenciar entre actitud y rol. Tener una actitud determinada es algo natural. Un rol implica que esa determinada actitud se ha generalizado y es la forma en la que ya vivimos la relación.

El rol paternal no es algo exclusivo de hombres, sino un actitud que solemos relacionar con la masculinidad (y que puede tener cualquier persona). Desde un punto de vista funcional, un rol paternal implica una actitud de guía y protección del otro en situaciones donde necesita ayuda o se siente vulnerable. ¿Qué puede tener esa actitud de negativo? Absolutamente nada. Es una habilidad natural y positiva del ser humano, necesaria, que puede darse con hijos, con amigos, con compañeros en el trabajo, y sí, por qué no, también en las relaciones de pareja. Demonizar esta actitud es solo una visión superficial.

Sin embargo, sí llegamos a un problema cuando esta actitud o rol se agudiza tanto que utiliza mecanismos de control y autoridad sobre el otro, hasta tal punto de cuestionar sus decisiones o limitar sus libertades. Una necesidad de control (que se da en las relaciones de pareja tanto por parte de hombres como de mujeres) se ve reflejada en la comunicación, las expectativas, las exigencias o la crítica. Esta necesidad de control es un reflejo de un dificultad aún más profunda: un miedo al abandono (tratamos de controlar lo que tememos perder), haber construido una identidad con base en el poder, inseguridad y vulnerabilidad ante la pareja.

En el otro, esta necesidad de control causa malestar pero a su vez puede resultar atractivo si son personas que aprendieron a que su bienestar dependa de factores externos. Sin embargo, esta tendencia no funciona a largo plazo. Que tu bienestar dependa de factores externos implica que no puedes controlar ese factor externo (cómo se comportan los otros, qué te dan, cómo se comunican, etc.). Esta dificultad también está relacionada con el miedo y la inseguridad: buscamos bienestar en factores ajenos porque tememos perder esos vínculos.

Que tus relaciones estén construidas con base al miedo es también un aprendizaje. Un aprendizaje que nunca te lleva a experiencias agradables.

En resumen: no existe ningún problema en desarrollar una actitud paternal. El problema está en construir un rol o modo de relación de pareja a través de esta actitud de forma disfuncional. No es un problema propio de un tipo de personas, sino que se genera en la relación porque ambas personas lo propician. ¿Qué es lo que tendría que cambiar de ti para que cambiara todo lo demás?

El rol maternal como un sistema de cuidado... o sobre protección

De la misma forma, una actitud maternal es una característica natural y positiva del ser humano. Las actitudes maternales están relacionadas con el cuidado, la atención y la empatía. ¿Qué sería de nuestras relaciones (personales o de pareja) sin atención, cuidado, empatía, guía o protección? Serían solo puro individualismo.

Demonizar esta actitud tan natural en el ser humano es nuevamente una visión superficial. El rol maternal también puede ser necesario en ciertos momentos de una relación o ante todo en una crianza (es un tipo de rol humano, no solo propio de las mujeres).

Cuando ese rol maternal es disfuncional, hablamos de un sistema de sobre protección (un cuidado excesivo, influyendo en las creencias del otro, con el mismo objetivo: necesidad de control). La sobre protección es una consecuencia del miedo a las pérdidas, así como haber construido una identidad basada en el bienestar del otro (una forma de co-dependencia). En el otro, la sobre protección ocasiona una baja tolerancia a la frustración y altas expectativas, lo cual también es irrealista además de disfuncional.

Que no te engañen: estos roles y mecanismos surgen en cualquier relación por motivos más profundos. Se trata de la forma en la que concibes la pareja, cómo construyes tu bienestar y ante todo cómo entiendes y gestionas tus emociones. No existe una motivación "malvada" de raíz para desarrollar estos roles, sino que surgen debido a aprendizajes motivados por esas dificultades previas.

¿Cuáles roles pueden entonces existir?

Cada relación personal (sentimental o no) es única, dinámicam, y pueden establecerse múltiples roles, que también pueden cambiar, o incluso ser permeables. Lo importante es que la relación funcione a través de un profundo respeto por la individualidad del otro sin abandonar actitudes positivas de guía, cuidado y empatía. Una relación no es un sistema de poder o donde encontramos cura para nuestros males, sino una experiencia donde compartimos bienestar y experiencias.

No existen entonces roles tan definidos y concretos que supongan un problema, sino actitudes que perjudican la pareja debido a cómo las enfocamos, qué esperamos del otro, qué creemos necesitar. Todo forma parte de tu propia situación y la solución está en tu propio cambio personal.

La solución está en tu propio cambio personal

Te recuerdo las tres claves de las que hemos hablado.

Primero: descubrir el enfoque sobre qué es para ti una relación. ¿Qué buscas en tus relaciones? ¿Qué es lo que encuentras en una relación que no puedes experimentar sin ella? ¿Qué es lo que tienes miedo a perder?

Segundo: construir una autoestima que te funcione, donde tu bienestar dependa principalmente de ti, de tus acciones, interpretaciones y decisiones. La relación es una experiencia donde compartimos, encontramos dificultades, y nos hacen crecer y superarlas.

Tercero: aprender a entender y a gestionar todas las emociones que te impiden lo anterior, especialmente el miedo, la inseguridad, la ira o la culpa.

No se trata de superar roles ni de demonizarlos, sino de conocerte con profundidad, descubrir cómo enfocas las relaciones de pareja y que el cambio se dé en ti.

Si es lo que quieres, te dejo antes de despedirme una propuesta. Se trata de que agendes una sesión exploratoria conmigo, donde nos conocemos, profundizamos en tu situación, encontramos una solución y vemos cómo puedo acompañarte en tu proceso. La sesión es vía Whatsapp y desde la comodidad de tu hogar. Eso sí: agéndala solo si tienes compromiso en vivir el proceso de cambio que quieres y te mereces (no la agendes si solo buscas ayuda gratuita).

Ahora todo depende de ti. Sal de los mitos y encuéntrate contigo.

Gracias por pensar en ti,
Rubén

Rubén Camacho

About Rubén Camacho

Un psicólogo y coach cuyo principal sueño es acompañarte a ti a conseguir los tuyos. He acompañado a personas de 7 hasta países diferentes (España, Argentina, Ecuador, Chile, México, Colombia y EEUU). Empoderamiento humano es mi forma de llegar a la gente valiente que se interesa por su auténtico desarrollo personal y profesional. Estoy para acompañarte... pero el protagonista eres tú.

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