​cómo puedo dejar de compararme con los demás - EL CAMINO PARA SER TÚ MISMO

​Compararte con los demás es una de las diferencias entre una autoestima que te funciona y una que no. En una comparación solo estás tratando de valorarte a ti en relación al otro, y cada persona tiene una situación, punto de vista y cualidades muy diferentes.

​Por eso dicen que "las comparaciones son odiosas". Tanto si crees salir ganando como perdiendo en una comparación, en realidad siempre pierdes, porque te valoras en función de un factor externo (en este caso, cómo se comporta otra persona).

Pero calma. En este artículo no solo vas a recibir información, sino que vas a responder a esa pregunta: cómo puedo dejar de compararme con los demás.

Entre una autoestima que funciona y otra que no hay varias diferencias: las comparaciones, las exigencias, las expectativas, los juicios de valor... todo es lo mismo: mirar al otro en lugar de a ti.

​¿Te decides a que tu bienestar dependa de ti? (al menos en gran medida)

Vamos a por ello!

​cómo puedo dejar de compararme con los demás (y tampoco se trata de compararte contigo)

Todo tipo de comparación es en realidad algo absurdo. Una hormiga puede ser diminuta o enorme, todo depende de con qué la compares. Las comparaciones siempre son relativas y, como te dije, siempre pierdes, porque tu bienestar depende de la comparación y de "mirar hacia afuera".

​Si te comparas contigo, también pierdes: no se trata de valorarte o compararte, sino de no hacerlo en absoluto.

​¿Y esto cómo se hace?

​El camino hacia ti (sin juicios de valor)

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​Uno de los ejercicios más difíciles para cualquier persona, y que es primordial en un proceso de cambio o en cualquier situación en la que una persona busque su desarrollo como persona, es ser capaz de observar una situación, a otra persona, y sobre todo a uno mismo, sin realizar ningún tipo de juicio de valor.

¿Te sorprendes? Si pruebas a vivir solo un día de tu vida sin realizar juicios de valor, tanto en tu comunicación como en tu mente (creencias), te darás cuenta de lo muy complejo que es, ya que los seres humanos estamos acostumbrados a usar los juicios de valor como una estrategia para explicar nuestra realidad.

Los juicios de valor son una forma de limitar nuestra experiencia a la hora de vivir. Son pensamientos que nos dicen qué es correcto o qué no lo es tanto de nuestra propia conducta como de la conducta de los demás.

​​Un juicio de valor nos ayuda a dar explicación a un hecho, de tal forma que nos identificamos con el juicio y perdemos la posibilidad de alcanzar una perspectiva más amplia, y que por lo tanto, nos ofrece más posibilidades y soluciones.

​¿Qué es un juicio de valor?

Un juicio de valor es una estrategia mental para evadir afrontar un problema. Si observas la conducta de una persona o la tuya propia y tratas de diferenciar entre "hechos" (que te ayudan a analizar las múltiples posibilidades con las que cuentas, además de las que puedes crear) y juicios de valor, encontrarás un camino difícil y, a la vez, más enriquecedor de lo que pudiste haber imaginado.

Ejemplo: una persona frente a nosotros, sin mirarnos a los ojos y con la cabeza hacia el suelo, nos dice algo en lo que no estamos de acuerdo.

​Juicios:

  • ​​Tiene malas intenciones
  • ​Es tímido
  • ​No acepta la verdad
  • check
    ​Quiere lastimarse
  • check
    Es egoísta y solo quiere conseguir sus propósitos
  • check
    Está  equivocado

En cada situación, podríamos crear mil juicios de valor. En cada una de nuestras intepretaciones sobre lo que ocurre, tanto a nosotros como con respecto a los demás, podemos encontrar multitud de juicios de valor. ¿Para qué nos sirven?

​Nuevamente: para evadir la oportunidad de aprender y crecer, creando una realidad sesgada que solo nos sirve para mantener nuestra postura actual (de tal forma, que la realidad no cambiará y nuestro desarrollo se verá limitado)

​¿Cuáles son los hechos?

  • ​​Desvía la mirada
  • ​Agacha la cabeza
  • ​​Su visión es diferente
  • check
    ​​Sus experiencias y creencias son diferentes
  • check
    ​Mira al suelo
  • check
    ​Su postura está  reclinada

Los hechos son los únicos detalles objetivos, y por lo tanto útiles para crecer, que obtenemos en la observación de una conducta. Realmente no sabemos cuáles son las intenciones de esa persona, salvo lo que ha dicho y su postura corporal.

​Los significados reales son solo los que esa persona utilice, y para averiguarlos, nuestra mejor y única estrategia es preguntar y averiguar.

Observar los hechos, nos ayuda a profundizar de forma directa en las intenciones y visión de esa persona mediante preguntas, con una comunicación empática y asertiva.

Gracias a esto, podemos averiguar si esa otra visión nos es de utilidad para ampliar nuestra visión o percepción de lo ocurrido, y esto sin duda puede suponer un gran aprendizaje.

Exacto, así es como llegas a ti: evitando hacer ningún juicio de valor para encontrarte con lo que realmente eres, en una vida en la que construyas tu bienestar y disfrutes de tu momento presente. Haz ahora este breve ejercicio.

​​Ejercicio sobre juicios de valor:

Analiza, en tus interpretaciones mentales sobre lo que ves o en tu comunicación con otra persona, cuántos juicios de valor emites y responde a estas preguntas.

¿Para qué te sirven esos juicios?

¿De dónde crees que provienen tus juicios de valor?

¿Cuáles pudieran ser los hechos que rescatas de esta interacción?

¿Qué pudieras aprender de lo que ocurre?

¿Cómo pudiera tu actitud ser diferente?

¿Qué ocurriría si, en tus relaciones o en tus propios procesos mentales, no existieran los juicios de valor?

Eliminar totalmente de nuestra mente y conducta los juicios de valor es muy complejo, pero no imposible. Podemos conseguirlo aunque sea durante unos instantes.

Esos instantes son momentos preciosos donde nos abrimos a aprender, y ahí, justo en ese momento, es donde nuestro desarrollo personal comienza y crece a un ritmo exponencial. ¿Te atreves a dar el paso?

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​Gracias por pensar en ti,
Rubén

Rubén Camacho

About Rubén Camacho

Un psicólogo y coach cuyo principal sueño es acompañarte a ti a conseguir los tuyos. He acompañado a personas de 7 hasta países diferentes (España, Argentina, Ecuador, Chile, México, Colombia y EEUU). Empoderamiento humano es mi forma de llegar a la gente valiente que se interesa por su auténtico desarrollo personal y profesional. Estoy para acompañarte... pero el protagonista eres tú.

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