​Pensar demasiado (o qué hacer para no darle vueltas a la cabeza)

​Me imagino que alguna vez te habrá pasado. Piensas y piensas y no sabes qué hacer para no darle vueltas a la cabeza. Pensar demasiado te hace sentir ansiedad, angustia, estrés y frustración. ¿Cómo puedes dejar de pensar? ¿Qué hacer para no darle vueltas a la cabeza?

​Hemos venido aquí a pensar

Esto es lo que dicen muchos maestros al alumnado cuando van a comenzar un nuevo ciclo escolar. El maestro quiere que los alumnos aprendan a reflexionar, a debatir, a establecer juicios y valoraciones, a ser capaces de tomar decisiones por sí mismos. En definitiva, tratamos de desarrollar la capacidad para pensar. Sin embargo, pensar está sobrevalorado. Pero nadie te enseña qué hacer para no darle vueltas a la cabeza. Nadie te dice cómo dejar de pensar demasiado. ¿Y si el problema es que pensamos demasiado?

Pensar demasiado equivale a preocuparte. Estas son algunas de las preocupaciones más habituales:

  • Preocupación por el dinero: ¿cómo vamos a conseguirlo? ¿Será suficiente? ¿Y si no consigo tanto como necesito? ¿Tendré para cuando sea mayor? ¿Cómo afrontaré todos estos gastos?
  • Preocupación por la imagen: ¿lo estoy haciendo bien? ¿Habré causado buena impresión? ¿Cómo debo comportarme para gustar? ¿Habré dicho algo inoportuno?
  • Preocupación por la salud: ¿estoy comiendo suficientes carbohidratos? ¿Me sobra peso? ¿Desarrollaré alguna enfermedad grave? ¿Qué me irá ocurriendo mientras vaya envejeciendo?
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    Preocupación por el fracaso (en lugar de por el éxito): ¿Qué haré si fracaso? ¿Tengo las suficientes habilidades? ¿Y si realmente no sirvo?
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    Preocupación por la pareja: ¿y si no me quiere? ¿qué pasará si todo termina? ¿por qué se comporta de este modo?

¿Qué hace que ​no pares de pensar sobre los mismos problemas? ¿Cómo puedes hacer para no darle vueltas a la cabeza?

​Conocerte es también un viaje sin retorno y que necesitas para crecer como persona. Lee el artículo "¿Te conoces? Como conocerse a uno mismo" para profundizar en esto.

​Vueltas y más vueltas a la cabeza

Pensar demasiado es uno de los problemas más habituales. Es como vivir en un bucle constante que no tiene solución ni salida aparente. Esa repetición de pensamientos genera mucha angustia y ansiedad. ¿Qué hace que no puedas dejar de darle vueltas a la cabeza?

Primero: el miedo

​El miedo es la emoción que te lleva a la huida porque crees (y esto es una interpretación subjetiva) de lo que lo puede ocurrir es demasiado peligroso. El miedo te congela, pero... lo que ocurre, la posibilidad, lo que quieres... sigue estando ahí. Por eso tu cabeza no para. Piensas y piensas porque quieres algo pero te da miedo. La emoción motiva al pensamiento.

que hacer para no darle vueltas a la cabeza

Segundo: el compromiso

Tomar decisiones es lo opuesto a pensar demasiado. Si piensas demasiado, es porque no quieres tomar una decisión concreta. Y si no la quieres tomar... es porque no tienes el suficiente compromiso con la opción que realmente quieres. ¿Qué te lleva a no comprometerte con lo que quieres? ¿Qué temes que puedes perder?

Tercero: la famosa parálisis por análisis

​Pensar demasiado es también un hábito. Es muy habitual en las personas creativas que piensen mucho en las distintas opciones de prácticamente todo lo que observan. Sin embargo, muchas opciones conlleva también un análisis tan constante que finalmente la decisión no llega.

​¿Cuál es la solución para dejar de pensar demasiado? ¿Qué hacer para no darle vueltas a la cabeza?

​Trata de darle la vuelta a lo que has leído hasta ahora. Los 3 motivos por los que piensas demasiado son también las 3 grandes soluciones.

Primero: aprender a gestionar tus emociones.

El miedo es una emoción positiva y necesaria, te ayuda a sobrevivir y a protegerte. El problema no es el miedo sino la forma en la que gestionas el miedo. Hay algo que te da demasiado miedo y no has aprendido a entender esa situación y a gestionar esa emoción. Por eso tu mente no para... Pero si te atreves a sentir en lugar de a pensar, tu pensamiento parará y tus emociones serán las protagonistas de tu cambio.

Segundo: comprometerte con tu decisión

Decide por lo que realmente quieres y toma el compromiso de ir hasta el final. Para esto es importante que lo que realmente quieres no esté motivado por el miedo sino por lo que vaya a hacerte crecer más. ¿Cuál es esa gran decisión que tienes que tomar y que todavía no tomas? ¿Qué te impide tomarla? ¿Qué pasaría si la tomaras ahora?

Tercero: decidir

​Si ya sabes cuál es tu decisión... ¿qué acciones concretas te llevan a comprometerte con ella? ¿Cuándo las puedes hacer? ¿Dónde? ¿Cón quién? ¿De qué forma?

​Detener tu pensamiento es posible si te decides a sentir

​Practica este breve ejercicio cuando estés en un momento de pleno torbellino mental. Primero, intenta apartarte de todos los estímulos que te llevan a pensar. No trates de detener la mente. Sencillamente, concéntrate en tu respiración. Puedes hacerlo con los ojos cerrados como en una meditación o sencillamente andando por la calle, en una silla, en el autobús o el tren. Concéntrate solo en tu respiración. Siente cómo el aire entra, llena tus pulmones y sale. Cuando un pensamiento venga a ti, vuelve a concentrarte en tu respiración. Solo tu respiración. Hazlo durante todo el tiempo que puedas. Al menos, unos minutos.

Esta breve meditación te ayudará a concentrarte en algo real (tu respiración) y a la vez hará que respires de forma más completa y eso disminuya el estado de ansiedad, además de restar importancia a los pensamientos que frecuentemente te aturden.

​Trata de concentrarte en lo que tengas a tu alrededor que no sean esos pensamientos: los colores de la habitación o el lugar donde estés, lo que oyes, lo que ves... en definitiva, lo que sientes.​ Así, solo así, conseguirás dejar de pensar demasiado y sabrás qué hacer para no darle vueltas a la cabeza: comenzando a sentir, y de esta forma, comenzando a pensar en lo más importante: en ti y en lo que te ocurre y en cómo puede cambiar.

​Gracias por pensar en ti,
​Rubén​

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Rubén Camacho

About Rubén Camacho

Un coach cuyo principal sueño es acompañarte a ti a conseguir los tuyos. He trabajado con clientes de 5 países (España, Argentina, Ecuador, Chile y México). Me encanta viajar y llegar cada vez a más personas. "Empoderamiento humano" es mi forma de llegar a la gente valiente que se interesa por su auténtico desarrollo personal y profesional. Estoy para acompañarte... pero el protagonista eres tú.

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