​gestión emocional en los niños. ¿Cuáles son las diferencias?

​Una de las mayores preocupaciones de las madres y padres es saber cómo funcional la gestión emocional en los niños. Es decir, cómo ayudar a los niños a entender y a saber gestionar sus emociones.

​Por suerte, vivimos en una época donde cada vez somos más conscientes de la importancia de las emociones en nuestra vida. Aunque se hayan considerado nuestra parte más "irracional", ya sabemos que no es así y que este pensamiento cartesiano es un error que arrastramos desde hace mucho tiempo. Las emociones te ayudan a tomar las mejores decisiones y a mejorar tu vida. Cuando no las entiendes ni sabes gestionar, te dominan y te vence el miedo, la ira, la culpa, el orgullo, la inseguridad... es lógico que queramos acompañar a nuestros hijos en ese proceso.

¿Pero cómo hacerlo? ¿Cómo funciona la gestión emocional en los niños?

Te cuento algo: hace unos años una madre de familia me hizo una consulta. Tenía problemas con su hija (de unos 12 años), porque según me contaba, era demasiado agresiva y tenían una mala relación. Quería saber si a su hija le ocurría algo en relación con sus emociones, su impulsividad o su ira. La madre continuó contándome cómo se relacionaban, cómo se comunicaban, cuáles eran sus acciones y cómo le prestaba atención. Le hice una simple pregunta:

- ¿Qué es lo que realmente te pidió tu hija?​

Esa madre, muy preocupada por el estado emocional de su hija, descubrió que no atendía a sus peticiones reales (totalmente claras y asertivas) sino a lo que ella pensaba que le estaba pidiendo a consecuencia de su preocupación y expectativas. En cuanto comenzó a comunicarse con ella de forma clara, asertiva y en función a sus auténticas necesidades, no hubo más episodios de ira o impulsividad.

Esta historia demuestra un hecho claro: la gestión emocional en los niños consiste más bien en que los padres sepan gestionar sus emociones para así comprender qué les ocurre a los niños, que trabajar directamente con los más pequeños. A fin de cuentas... ellos ya saben expresar sus emociones perfectamente, solo que están en un proceso de crecimiento y las sienten de forma más necesaria para crecer y conocerse.

Si eres padre o madre, este gran reto es el que te propongo en este artículo. ¿Cómo gestionar las emociones para la crianza o para disfrutar de una buena relación con tus hijos?

La gestión emocional en los niños depende solo de un factor: desarrollar la gestión emocional de los padres.

Regístrate en Emociónate de forma gratuita para dar los primeros pasos en ese proceso.

​La gran clave está en el ejemplo

Los seres humanos nacemos de forma naturalmente empoderada y expresamos nuestras emociones de forma muy funcional. Un niño, incluso un bebé, es un ser que se alegra, enfada o entristece por los motivos adecuados y con la intensidad adecuada. Sin embargo, a medida que crecemos, la relación con los padres y el resto de la sociedad va moldeando nuestro sistema de gestión emocional. Por eso es tan importante que desde un principio sepamos potenciar a los más pequeños.

¿Cómo?

​El primer paso es saber cuáles son las diferencias entre el sistema de gestión de emociones de un adulto y el de un niño. Estas son las principales diferencias:

CREENCIAS (INTERPRETACIÓN) Y NECESIDAD (REALIDAD): Los adultos contamos con un sistema de creencias (un modo de interpretar la realidad) que nos influye a la hora de gestionar lo que ocurre, la aparición y el mantenimiento de ciertas emociones. Los niños, por el contrario (sobre todo hasta los 5 años, cuando aún no cuentan con un lenguaje verbal completo) se emocionan sin sistema de creencias, sino obedeciendo a instintos y necesidades básicas (ya que son seres dependientes)

DEPENDENCIA Y APRENDIZAJE: Los adultos, por nuestros errores a la hora de gestionar nuestras emociones, solemos tener más miedo que el necesario, más ira de la necesaria, más orgullo del necesario, a veces más tristeza de la necesaria. Los niños sienten las emociones en su justo grado, para calmar ciertas necesidades. Ahí, es importante que los adultos acudan de la forma más inmediata al cuidado emocional del menor cuando sienten una emoción desagradable. Es así cuando el menor aprende que no existen motivos para mantener la emoción desagradable (dato pediátrico: los niños que suelen dormir con sus padres y disfrutar de una crianza con mayor apego, suelen ser más alegres, más resilientes, gestionan mejor sus emociones, y con el tiempo son más independientes)

​RESPONSABILIDAD: Los adultos tenemos la responsabilidad de aprender a gestionar nuestras emociones. Los niños sienten las emociones que necesitan y las expresan de forma correcta. Son los adultos los responsables de que eso continúe por buen camino o no.

​RETROALIMENTACIÓN: A medida que el niño crece y es más consciente de su mundo emocional, necesita de la retroalimentación del adulto para aprender a entender las emociones de los demás.

​De estas 4 grandes diferencias seguro que has sacado una conclusión clara. Y es que el hecho de que tengamos tantas dificultades con nuestra gestión de emociones, procede de una crianza donde no se enseñó al niño a gestionar sus emociones sino todo lo contrario: se le motivó a no comprender sus emociones (dejándole llorar cuando necesita consuelo, por ejemplo, ya que el menor no tiene la capacidad para aliviarse por sí mismo, y eso genera inseguridad y desconfianza. También ocurre si reprimimos la respuesta emocional del niño).

​Pero vayamos mejor al lado más positivo. ¿Qué deben hacer los padres para mejorar la gestión emocional de los niños?

​Son solo 6 claves muy claras:

1 RESPETAR Y POTENCIAR LA EXPRESIÓN EMOCIONAL

Cuando un bebé cuenta con una necesidad, lo expresa mediante el llanto. Esa expresión es irreprimible, tiene un motivo justo y todo el sentido para ser expresada. A medida que crecen, las expresiones emocionales crecen, pero igualmente tienen un sentido necesario y una intensidad justa. Incluso en una rabieta, la emoción sirve al niño para aprender sobre sus capacidades y también sobre sus límites. En todo momento respeta su expresión emocional. Permite que se exprese... y acompáñales en el proceso de descubrimiento.

​2 REACCIONES DE EMPATÍA Y ACERCAMIENTO

Ante la expresión natural de emociones, expresa empatía (saber ponerte en el lugar del otro) y acercamiento. La represión o adicción de emociones (que es el resultado de gestionar de forma disfuncional e inadecuada nuestro mundo emocional) se aprende cuando no hemos sentido empatía y acercamiento de parte del adulto. En todo momento: comprende, entiende, respeta, valora, y acepta (tendrás que entrenar tu paciencia, por supuesto).

​3 NO DEJARSE CONTAGIAR

Si ante una reacción de llanto o ira reaccionas de la misma forma, la emoción cobra una dimensión mayor y su intensidad deja de ser funcional. Ante una rabieta, reacciona con tranquilidad. Ante un llanto, reacciona con empatía y acercamiento y apoyo, pero sin preocupación. Si tu preocupación es excesiva, el llanto dura más. Si es la adecuada, el llanto cesa en cuanto la emoción deja de tener sentido. Recuerda la gran característica de la persona emocionalmente inteligente: sientes sus emociones en el grado justo, por los motivos justos, con la intensidad necesaria.

​4 PROMOVER EL CAMBIO EMOCIONAL A TRAVÉS DEL PROPIO EJEMPLO

Tu reacción a través de acciones es la que puede enseñar al niño que las emociones van y vienen y no somos esclavos de ellas, sino que están a nuestro lado para informarnos y ayudarnos a crecer. Practica el cambio emocional con tu propio ejemplo. Aprende a gestionar tu ira, tu orgullo, incluso tu tristeza. Tú eres el principal acompañante y guía del menor.

​5 CUANDO SEA MÁS MAYOR: AYUDAR CON PREGUNTAS PARA PODER ENTENDER LAS EMOCIONES

En un principio, las reacciones emocionales de los niños son las adecuadas (aunque su mundo emocional sea muy diferente al nuestro). A medida que aprenden a hablar, pueden comenzar a interpretar el mundo y por lo tanto a sus propias emociones. En ese momento, ayúdale con preguntas para que aprenda a conocer su mundo emocional. Deben ser preguntas abiertas, que motiven la reflexión y ante todo el cambio emocional. Decir "no llores más" no sirve de mucho. Preguntas como: "¿Qué te está ocurriendo exactamente? ¿Y cómo pudieras sentirte mejor? ¿Qué te ha hecho sentirte así? ¿Quieres que te ayude a calmarte?", funcionan mucho mejor.

​6 PONER LÍMITES CLAROS (A PARTIR DE LOS 3 AÑOS)

A partir de los 3 años, el niño es suficientemente inteligente como para comprender que las acciones tienen consecuencias. Ahí es donde deben surgir los límites. En ocasiones, se piensa que los límites disminuyen el empoderamiento de la persona o que supone una falta de afecto. Es un error moderno y muy perjudicial tanto para los niños como para los seres humanos. Nuestra educación ética y moral, nuestra sensibilidad y empatía, depende de estos momentos. El niño debe saber qué puede hacer (porque las consecuencias sean agradables para todos) y qué no puede hacer porque genere daño o molestia. Una persona que no aprendió esto, no verá problemas en conseguir sus objetivos sin que importen los fines, y a la ve, tendrá graves problemas para gestionar emociones como la frustración, la paciencia, la tristeza, el resentimiento o la ira. Los niños también deben aprender a frustrarse, aburrirse, ser pacientes, enfadarse un poco o incluso entristecerse. Ese aprendizaje les valdrá para toda la vida.

​Si sigues estas 6 claves, te aseguro que estarás potenciando la inteligencia emocional de los menores que vivan contigo (los niños ya las gestionan muy bien, aunque su mundo emocional sea completamente diferente al nuestro y lloren, se enfaden o alegren por otros motivos)

​Recuerda la principal clave: para mejorar la gestión emocional de alguien, ante todo, debes potenciar la tuya.

​Regístrate en Emociónate de forma gratuita para dar los primeros pasos en ese proceso.

Gracias por estar ahí,
Rubén

Rubén Camacho

About Rubén Camacho

Un coach cuyo principal sueño es acompañarte a ti a conseguir los tuyos. He trabajado con clientes de 5 países (España, Argentina, Ecuador, Chile y México). Me encanta viajar y llegar cada vez a más personas. "Empoderamiento humano" es mi forma de llegar a la gente valiente que se interesa por su auténtico desarrollo personal y profesional. Estoy para acompañarte... pero el protagonista eres tú.

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que tengas la mejor experiencia de usuario. Si continúas navegando estás dando tu consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pincha el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies