​cómo mejorar mi gestion de emociones (de verdad y para siempre)

​Llegamos a la GRAN PREGUNTA: ¿cómo mejorar mi gestión de emociones?

​Cada segundo del día sientes emociones y te influyen tanto en tu estado de ánimo como en tus relaciones personales o en cada una de las decisiones que tomas. También te influye en tu creatividad, resolución de problemas, afrontamiento del estrés, y por supuesto, en tu bienestar diario y autoconocimiento.

Importante, ¿verdad?

Sin embargo, si te preguntas cómo gestionar mi gestión de emociones es importante que te diga que no es algo que vaya a ocurrir leyendo libros, con consejos, charlas o vídeos. Es algo que ocurre si vives un proceso de cambio donde vivas estas 3 fases:

1- Averiguar cómo gestionas tus emociones ahora
2- Comenzar un proceso de cambio con acciones diferentes (en tu vida diaria, reacciones, comunicación, etc.) para profundizar en el significado de esas emociones y gestionarlas de una forma diferente
3- Hacer que ese aprendizaje dure para toda tu vida (porque vas a aprender principalmente sobre ti).

Las emociones son como las olas, como el viento, o como un mono: no paran de viajar de un lado a otro en función de lo que ven, de lo que ocurre, de lo que interpretan. Pero no existe forma de controlar el mar: solo dejarte llevar por él y aprender a entenderlo, para descubrir que no hay ola tan fuerte o tempestad tan potente que pueda hacerte caer.

Solo estás tú con tus emociones, que te informan sobre cómo interpretas lo que ocurre y te dirigen hacia la acción.

Si quieres conseguir resultados y experiencias diferentes, te toca llevar a cabo acciones diferentes. Estas acciones deben estar relacionadas con tu forma de gestionar tus emociones. Es todo un proceso, un largo viaje... pero te aseguro que puedes conseguirlo.

En este artículo, lo que te prometo, es que te voy a contar cuáles son los comportamientos clave que te van a ayudar en ese proceso.

¿Comenzamos a recorrerlo?

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​No somos responsables de las emociones, pero sí de lo que hacemos con las emociones. (Jorge Bucay)

​cómo comenzar a mejorar tus gestión de emociones

1 DETECTA EMOCIONES DISFUNCIONALES

Una emoción disfuncional es una emoción que gestionas, interpretas y utilizas de tal forma que los resultados solo te sirven para congelarte, continuar con las mismas experiencias y resultados o crearte malestar. El miedo, la ira o incluso el orgullo son emociones tan positivas como cualquier otra, pero sin las gestionas de forma disfuncional suponen un grave problema para tu desarrollo personal o profesional. Este proceso de cambio en tu vida consiste precisamente en eso: en tener a las emociones de tu lado. Aprende entonces a identificar esas emociones y a analizar cómo gestionas tus emociones ahora. ¿Con qué emociones tendrías que trabajar más? ¿Qué es lo que debes cambiar? ¿Qué emociones te están congelando, limitando o perjudicando?

​2 OBSERVA LA RELACIÓN QUE EXISTE ENTRE TUS EMOCIONES Y TUS CREENCIAS

Las emociones que sientes son un resultado de cómo interpretas lo que ocurre. Así que sí, el error real no está en tus emociones (tus emociones solo fluyen en función de cómo las gestiones y entiendas la situación)... sino en tu sistema de creencias (interpretación subjetiva de la realidad). Observa entonces qué crees, qué interpretas, cómo valoras la situación, para sentir esa emoción que te limita.

​3 OBSERVACIÓN, ATENCIÓN Y CONCIENCIA (SIN JUICIOS)

Trata de vivir ese viaje de aprendizaje en gestión de emociones con tres actitudes: observación, atención y conciencia plenas. No hagas juicios de valor, ni sobre ti ni sobre los demás. Trata de observarte desde fuera, con la mayor objetividad posible. Solo eres el protagonista de un viaje de cambio.

​4 CAMBIA LAS ACCIONES QUE PRECEDEN A LA EMOCIÓN DISFUNCIONAL Y TAMBIÉN LAS ACCIONES QUE LA MANTIENEN

Este proceso de cambio consiste en cambiar tu forma de gestionar tus emociones. Y para ello, tu principal herramienta es el cambio de acciones. Observa cuáles son tus acciones habituales que preceden a la aparición de la emoción disfuncional y qué sueles hacer para mantenerla con el tiempo. Decide: ¿qué acciones pudieran ser completamente diferentes? ¿Qué acciones por tu parte implicarían que gestionas bien esa emoción? ¿Qué acciones te hacen ser emocionalmente inteligente? Incluye esas acciones en tu plan de acción y haz un compromiso con ellas.

Lee el artículo "LAS 8 CARACTERÍSTICAS DE LAS PERSONAS EMOCIONALMENTE INTELIGENTES" para ayudarte.

​5 BUSCA ACCIONES DE FORMA CONSCIENTE QUE TE REPORTEN EMOCIONES AGRADABLES

Existen emociones, sin duda, que gestionas bien y que te dan una información exacta sobre quién eres, dónde estás, hacia dónde vas y qué necesitas. Busca entonces de forma activa acciones que te hagan sentir emociones agradables. Esas emociones serán tu principal motivación para continuar con el viaje y conseguir llegar a la meta (gestionar tus emociones de forma funcional para que estén a tu lado y te impulsen hacia tu desarrollo personal o profesional).

​6 COMUNÍCATE DE FORMA ASERTIVA Y EXPRESA TUS EMOCIONES

La comunicación asertiva y la gestión de emociones parecen a veces hermanas gemelas. Una persona que sabe gestionar sus emociones se comunica siempre de forma asertiva. Esto implica que gestionar tus emociones es útil para aprender a comunicarte de forma asertiva... y comunicarte de forma asertiva te lleva directamente a gestionar bien tus emociones. Expresa entonces lo que sientes, lo que piensas, lo que interpretas (siempre con la humildad de reconocer que es tu interpretación subjetiva), sé capaz de decir no, siempre con respeto y empatía.

7 TEN INTERÉS EN EL OTRO

La gestión de emociones es una habilidad humana que tiene sentido en la relación con los otros. Desde una cueva, no funcionará de mucho. Mejorar tu gestión de emociones implica que reconoces tus emociones, las entiendes, las gestionas... y también sabes comprender el mundo emocional de los demás. Así que lánzate: ten un interés y pasión absoluta por los demás. Los demás son tu reflejo, tanto como tú lo eres de ellos. En las relaciones está el mayor de los aprendizajes.

8 ENFRENTA LA NEGATIVIDAD

Los pensamientos negativos suelen ser recurrentes: te dicen lo que no vas a conseguir o que van a ocurrir desastres. Estos pensamientos suelen ser premonitorios, pero no porque sean mágicos, sino porque te influyen de tal forma que te llevan a actuar de tal manera que los haces realidad. Enfrenta esa situación. Detecta cuáles son esos pensamientos, construye creencias diferentes acompañadas por acciones diferentes y hazlas realidad.

​​9 POTENCIA TU INDEPENDENCIA AFECTIVA

La independencia afectiva es una habilidad humana, natural y fundamental, que nos dice que aunque los demás nos influyan y dependamos los unos de otros, el principal creador de tu estado afectivo eres tú. Para mejorar tu gestión de emociones debes potenciar esa independencia, de tal forma que no te dejes llevar por las emociones de los demás o que no necesites de una aprobación externa para conseguir tomar tus propias decisiones.

Estas son las principales etapas del viaje... así que solo queda que te animes a recorrerlo.

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​​Gracias por estar ahí,
Rubén

Rubén Camacho

About Rubén Camacho

Un psicólogo y coach cuyo principal sueño es acompañarte a ti a conseguir los tuyos. He acompañado a personas de 7 hasta países diferentes (España, Argentina, Ecuador, Chile, México, Colombia y EEUU). Empoderamiento humano es mi forma de llegar a la gente valiente que se interesa por su auténtico desarrollo personal y profesional. Estoy para acompañarte... pero el protagonista eres tú.

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