​TESTIMONIOS

(de quienes ya lo han conseguido)

Los TESTIMONIOS reales de las personas que ya han vivido su auténtico proceso de desarrollo personal o profesional son la auténtica muestra de cuáles son los resultados y qué puedes también conseguir tú.

A lo largo de estos años, he acompañado a personas de 5 países diferentes: España, Argentina, Ecuador, Chile y México, tanto personas particulares como en empresas e instituciones. Esto es lo que esas personas han conseguido... ¿Te atreves tú a dar el paso?

Tú eres el protagonista. Yo solo te acompaño en el viaje hacia tu mejor versión

Agradezco a la vida, que me haya puesto a Rubén en mi camino; no pude haber elegido mejor: él es un gran profesional,cálido, acogedor,empático,etc. Si Ud. no está seguro, no le haga caso a sus excusas. Si ha llegado a Rubén de una u otra forma, confíe, hágale caso a su corazón, aventúrese a ver la luz al otro lado del camino.

Marianela Fuentes
Empresaria (Chile)

Mi valoración final del proceso es de un 9 sobre 10. Quedé muy sorprendido por la manera de llegar a un objetivo y por cómo me he conocido mejor. Los objetivos se cumplieron, y además aprendí más de lo que esperaba. Actualmente, mi empresa se encuentra en un momento de crecimiento y expansión. Mi comunicación y la calidad de mis relaciones laborales han mejorado mucho, y esto ha contribuido sin duda a mi éxito empresarial.

Javier Narváez
Inkemi S.L

Y todo comenzó a cambiar. Empecé a sentirme más yo misma, más fuerte y, sobre todo, más capaz de cualquier cosa que quisiera. Me he dado cuenta de que tengo muchas más herramientas de las que creía y que puedo hacer de mí misma y de mi vida realmente lo que yo quiera. La primera palabra que me sale ahora mismo es GRACIAS, tanto a Rubén como a mí misma. Porque juntos hemos llegado a reencontrar a la persona que siempre había estado conmigo, sólo que un poco perdida. Ahora me veo CAPAZ, me considero LIBRE y me siento YO MISMA más que nunca.

M.G (España)
Profesora

Sinceramente es algo que recomiendo a aquellas personas que quieran crecer laboralmente, ya que al menos en mi caso, ha sido mucho más sencillo de lo que imaginaba. Actualmente el trabajo es más fluido y eso me permite disponer de más tiempo libre para poder hacer lo que realmente me gusta.

M.P (España)
Emprendedor

Economista Sonia Donoso (Coordinadora administrativa del Departamento Administrativo y Financiero, Universidad de Cuenca, Ecuador)

Mi experiencia con las sesiones de Coaching: En mi lugar de trabajo nos ofrecieron sesiones de coaching, así que aproveché la oportunidad para mejorar algunos aspectos de mi personalidad. En la primera sesión de coaching, le dije a mi Coach que quería aprender a decir NO; así que comenzamos a conversar y definimos 3 aspectos en los que debía trabajar: 1) mejorar mi asertividad; 2) tener una comunicación inclusiva (empática); y, 3) tomar decisiones. En el transcurso de las sesiones fuimos fijando metas y las fui cumpliendo. Siento que la confianza en mí misma ha incrementado, ahora me es mucho más fácil delegar y tomar decisiones. Aprendí que tengo que vencer el miedo y confiar en mis decisiones. Al final, puedo decir que el proceso de coaching tuvo un efecto positivo en mí y lo recomiendo totalmente. Sonia Donoso C.

Javier Narváez Gambero (España). Director comercial en Inkemi 3 Distribuciones S.L. (www.inkemi.es).

Soy el director comercial de una empresa que trabaja dentro del mercado textil. Trabajamos a nivel internacional y he de viajar continuamente a Francia y Sudamérica. Los objetivos que me llevaron al Coaching fue principalmente la gestión del estrés. Me encontraba muy estresado especialmente en mi trabajo de oficina, y sentía que mi eficacia no era la que yo deseaba. Al comenzar el proceso de Coaching, lo primero que me sorprendió fue la gran importancia de la comunicación y de la gestión de las emociones a la hora de afrontar mi estrés diario. Además de la comunicación, trabajamos la empatía, una virtud que hasta ese momento no había valorado en mi vida personal y profesional. Mi valoración final del proceso es de un 9 sobre 10. Quedé muy sorprendido por la manera de llegar a un objetivo y por cómo me he conocido mejor. Los objetivos se cumplieron, y además aprendí más de lo que esperaba. Actualmente, mi empresa se encuentra en un momento de crecimiento y expansión. Mi comunicación y la calidad de mis relaciones laborales han mejorado mucho, y esto ha contribuido sin duda a mi éxito empresarial.

Mónica Pulla O. Secretaria de la carrera de Ingeniería empresarial DHLA (Universidad de Cuenca).

Lo que me llevó a querer vivir un proceso de Coaching era desarrollar herramientas personales para mejorar mi desempeño, tanto laboral como personal. La gran habilidad que desarrollé, que era mi objetivo principal, era la de la comunicación asertiva. He aprendido de mí misma que todos los seres humanos somos capaces de desarrollar herramientas para mejorar nuestro comportamiento personal y laboral, y conseguir así los objetivos que nos propongamos. Simplemente, a veces no nos damos el tiempo necesario para concentrarnos en lo que realmente queremos. Actualmente, mi situación es mucho mejor, he aprendido a manejar mucho mejor las situaciones y creo que la comunicación asertiva me ha ayudado mucho en todo lo que hago. Valoro el proceso como de 10/10, y lo recomiendo totalmente, ya que son procesos que ayudan mucho en el desarrollo personal y laboral.


XM. Analista jurídico 2 de Compras Públicas (Departamento administrativo y financiero de la Universidad de Cuenca).

Lo que quería conseguir en este proceso de Coaching era aprender nuevas técnicas y procedimientos para utilizarlas en las diferentes facetas de mi vida: laboral, personal, social... con el fin de conseguir una mayor y efectiva potencialización de las mismas, así como una correcta interelación entre ellas. A medida que el proceso transcurría, fue cambiando mi autodisciplina, basada en la gestión de mis emociones. Aprendí a meditar, utilicé ejercicio y lectura, una serie de acciones diferentes que me permitieron afrontar mejor los retos (que me estresaban y no disfrutaba de ellos). Lo más importante que he aprendido de mí mismo es la forma de conocer quien soy y que las circunstancias no me modifican, ya que puedo aprender a manejarlas y cómo reacciono ante ellas. De igual manera, he aprendido a aceptarme y a respetar los diferentes tipos de personalidades. Actualmente, mi situación es de calma, estabilidad y positivismo. Valoro el proceso con un 10/10, y absolutamente lo recomiendo.

María Belén Seveso (Argentina). Encargada en hostelería y pre-mamá.

Mi contacto con el Coaching fue por la necesidad de un cambio verdadero a raíz de que estaba atravesando un momento fundamental en mi vida personal: convertirme en MAMA. De este gran cambio surgió la necesidad de modificar ciertos hábitos que me disgustaban y revincularme tanto profesional como personalmente con las personas. Mis objetivos en un comienzo era la autogestión de las emociones, poder sentirme bien sin importar el entorno, sin que me afecten los otros. Esos, descubrimos en el proceso, no eran los verdaderos motivos, sino que precisaba justamente revincularme con los otros desde otro lugar, practicar la empatía, la escucha activa, la proactividad en mis relaciones personales, la comunicación efectiva, la paciencia, la tolerancia, en definitiva incluirlas en mi vida y no tratar de que no existan. Con este proceso he aprendido mucho de mí misma, a entenderme, a no juzgarme, pero a cambiarme en lo que no me gustaba, a ser más paciente y tolerante con los demás y a tener vínculos mucho más estables y efectivos con los otros. También aprendí que muchas veces desconocemos lo que realmente necesitamos, sentimos el llamado a la búsqueda o indagación personal pero no sabemos por dónde empezar a desarmar la madeja y en esto el coaching es una herramienta valiosísima porque es precisa, eficaz y veloz. Sin lugar a dudas muy recomendable. Creo que es fundamental tener un compromiso fuerte con el cambio, no resistirse y no rendirse. Hubo días en lo que no tenía la misma fuerza que en otros y es también saber entenderse y perdonarse, no ser tan exigente aunque andar el caminito sin pausa pero sin prisa. Estoy muy contenta con los resultados, son muy plausibles, incluso las personas derredor lo notan. Yo obtuve un 10 de 10 conmigo misma y eso te hace sentirte muy bien y además te das cuenta de que cambiar es posible, así como no tropezar una y otra vez en distintas circunstancias con la misma piedra. Esto ES POSIBLE, está en tus manos, eres el artífice, pero necesitas las herramientas que nadie te enseño ni en la vida ni en la escuela: mucha paciencia y amor.

Miguel Chávez (Ecuador). Estudiante, atleta.

Mi nombre es Miguel Chávez, tengo 24 años y soy deportista (practico el fisioculturismo) y estudiante. Antes había escuchado sobre el coaching, leído un poco, y en algún momento de mi vida quería vivir esa experiencia. Me encontraba en una etapa de mi vida en donde sentía que todo estaba desorganizado y no era constante en mis objetivos (que en mi deporte, son muy exigentes). Al volverme consciente de que necesitaba establecer nuevas pautas, decidí vender a mi orgullo de cierta manera, a mi ego, y buscar ayuda en el coaching. Mi gran objetivo era conseguir avances en mi proceso de deportista a la vez que tomaba decisiones importantes respecto a áreas personales y sociales. Mi gran área de mejora comenzó siendo la gestión del tiempo y la planificación, aunque finalmente trabajé con la gestión de mis emociones, para aprender a ser constante y comunicarme de forma empática e impecable. Mi objetivo deportivo fue llegar a los 77 kilos de masa muscular (tomando en cuenta que no soy alto) y a tener tan solo un 19% de grasa corporal, un porcentaje mínimo. Lo que aprendí durante las sesiones fue a desarrollar mi escucha empática, a asimilar la información que me era útil, aprendí a comunicarme eficazmente y sin represiones emocionales. A medida que iban avanzando las sesiones aprendí a manejar mejor mis herramientas, que estaban ahí, como la gestión de mis emociones, tomar decisiones adecuadas para mí, planificar y darle prioridad a mis objetivos. Aprendí de mí mismo que era yo quien en el proceso iba desarrollando las herramientas necesarias para conseguir mis objetivos. Cambié la palabra “ser” por la frase “suelo comportarme”, dejé de emitir juicios de valor, aprendí que el dolor es también un buen maestro si se aprende de él para mejorar, y el perdón te reconforta y libera muchísimo. Si tuviera que definir este proceso con una frase o palabras, serían “necesario, complementario, experiencia única y excelente”. Conseguí totalmente mis objetivos (77 kilos y 19% de grasa corporal, en tan solo 1 mes). Conseguí también cambiar mi forma de verme y comportarme frente al mundo. Aprendí a ser impecable con respecto a lo que quiero. Ahora me siento capaz de conseguir cualquier objetivo que me proponga sin rodeos. Mi puntuación del proceso es de 10 sobre 10. Por último, agradecer a mi Coach por el apoyo en el proceso, por ayudarme a superar mis barreras mentales sin esperar nada a cambio, solo el compromiso por mi parte… Muchas gracias.

M.G. (España). Profesora.

Me llamo M.G., y soy profesora. He de reconocer que la primera razón por la que solicité las sesiones de coaching fue sobre todo la de conocer de qué iba, sobre todo por si a nivel profesional me podía resultar algo interesante. Lo personal era, en principio, algo casi cincunstancial. Sin embargo, finalmente ha resultado ser un proceso preciosamente profundo, intenso y que, sin ser exagerada, creo que me ha transformado mucho más de lo que yo pensaba. El objetivo que yo me planteaba trabajar me parecía algo puntual y concreto: conseguir ser más autónoma emocionalmente, sin depender tanto de los demás para sentirme bien. Me parecía algo tan complicado y arraigado en mí, que me conformaba con lograr cambiar ciertos hábitos que me resultaban ya lastres en mi quehacer cotidiano, puesto que gastaba tantas energías hacia fuera que me parecía estar agotada. Desde la primera sesión fui descubriendo las raíces de ciertas creencias que desde hacía mucho me hacían comportarme de un modo que para mí era ya incuestionable. Y empecé no sólo a cuestionarlo, sino a enfrentarme a ello con mucha más determinación de lo que pensaba. No sólo intelectualmente, sino sobre todo emocionalmente. Y poco a poco se me fueron desmontando esquemas sobre mí misma y patrones de comportamiento que, aunque antes habían resultado “lógicos y normales” para mí, ahora me daba cuenta de que, sencillamente, ya no me servían. Y todo comenzó a cambiar. Empecé a sentirme más yo misma, más fuerte y, sobre todo, más capaz de cualquier cosa que quisiera. Me he dado cuenta de que tengo muchas más herramientas de las que creía y que puedo hacer de mí misma y de mi vida realmente lo que yo quiera. La primera palabra que me sale ahora mismo es GRACIAS, tanto a Rubén como a mí misma. Porque juntos hemos llegado a reencontrar a la persona que siempre había estado conmigo, sólo que un poco perdida. Ahora me veo CAPAZ, me considero LIBRE y me siento YO MISMA más que nunca.


Sin duda, algo que irá siempre conmigo.

Marco Robles (Ecuador). Estudiante.

Al principio del proceso quería trabajar con mi gestión emocional, gestionar la ira, la frustración, y el plan de acción fue exponerme a ese tipo de situaciones que me generaban frustración e ira para poder pensar en qué es lo que me hace reaccionar así y para actuar de una manera diferente. Mientras fue avanzando el proceso fuimos descubriendo poco a poco la raíz de todo los problemas, el punto primordial en el que tenía que trabajar realmente y cuando trabajamos en ello complemento todos los objetivos anteriores, el área primordial en la que debía trabajar era el dejar de querer controlar todo, permitir que las cosas sucedan como tienen que suceder y no esperar que ningún resultado sea como yo quiera. A lo largo del proceso aprendí algunas maneras de gestionar mis emociones y así reaccionar de una manera diferente ante los problemas, ante los pequeños y grandes tropezones del diario vivir. Durante el proceso aprendí que la persona que me va a ayudar en cada una de las batalla de mi vida, en cada tropezón y en cada forma de reaccionar ante cualquier situación seré yo y únicamente yo, una de las lecciones más valiosas que aprendí fue que una palabra tiene mucho poder y la forma en la que dices una frase influye mucho en la forma en la que actúas y el hecho de cambiar solo una pequeña palabra puede cambiar muchas de nuestras maneras de interpretar las cosas y de por sí cambiar la manera en la que actuamos. Ahora me encuentro contento, relajado, contento en los diferentes ambientes de mi vida que son el trabajo, el hogar, la universidad, etc… al final del proceso me encontraba con un gran autoestima, disfrutando cada cosa de la vida y no enfrascándome en pequeñas tonterías. Tengo una gran independencia emocional que ya no requiero de ningún factor externo para sentirme bien y realizo actividades que me gustan y que quiero y las hago por mí y para mí, algo que antes no hacía. Podría calificar este proceso sin dudar con un diez sobre 10, ya que conseguí lo que buscaba y lo que necesitaba. Para culminar agradezco mucho a Rubén, que me facilito la accesibilidad a este proceso y me acompaño durante todo este tiempo brindándome las herramientas, lecciones y con ciertos empujones para cumplir mis objetivos.

Marianela Fuentes (Chile). Empresaria.

Inicié este proceso porque, si bien es cierto que había logrado llegar a un lugar en mi vida con ayuda de meditación, en el que me sentía bastante cómoda, con logros económicos y sin mayores problemas en general, había algo así como una piedrecilla en el zapato que no me permitía sentirme plenamente feliz. Las relaciones interpersonales eran mi tema. Me costaba relacionarme con los demás (hijos, parejas, amigos, colegas de trabajo, clientes, etc). Me sentía no apreciada, no valorada, descalificada, buscando aprobación contante. Pensaba que algo estaba mal conmigo, pero no sabía que era, e incluso en algún momento (largo) llegué a aceptarlo, “bueno, yo soy así, que le voy a hacer”. Pensaba que arreglando la comunicación e interacción con mis hijos tendría el problema solucionado, pero a través del proceso de coaching empecé a ser consciente (a darme cuenta) de que era con las personas en general con las que tenía problemas de comunicación. Estaba en un lugar cómodo, de no exposición hacia los demás, porque mi inconsciente captaba a las otras personas como posibles amenazas de posibles sufrimientos. A pesar de que mi profundo anhelo era llevarme bien con los demás, me di cuenta también de que yo misma me boicoteaba con hábítos arraigados que fuimos descubriendo en el proceso. Con los planes de accíón que creaba con Rubén en las sesiones en base a mis respuestas he aprendido a:

– Ver claramente mis dificultades.
– Crear nuevos hábitos, nuevas creencias, una reprogramación que me ayuda a lograr resultados diferentes, paso a paso, como una niña que está recién aprendiendo, sin juzgarme y con amor hacia mí.

Ahora me siento como siempre me había querido sentir: abierta a lo que los demás me puedan dar y a poder dar lo mejor de mí, mi unicidad. No estoy diciendo que no tendré conflictos, errores, caídas,etc. Es mas, quizás ahora los empiece a tener, pero mi ACTITUD ya no es la de protegerme, al contrario, quiero que todo me toque para ser cada día más y fluir con la vida. Agradezco a la vida, que me haya puesto a Rubén en mi camino; no pude haber elegido mejor: él es un gran profesional,cálido, acogedor,empático,etc. Si Ud. no está seguro, no le haga caso a sus excusas. Si ha llegado a Rubén de una u otra forma, confíe, hágale caso a su corazón, aventúrese a ver la luz al otro lado del camino. Con amor Marianela Fuentes Monsálvez

Julio Idrovo Suárez (Ecuador). Deportista de élite (halterofilia, campeón ecuatoriano).

Soy Julio Idrovo Suárez, deportista ecuatoriano especializado en halterofilia. Antes del proceso me encontraba en una posición de feedback, solo evaluando, en la que solo quería tener mi espacio. En ese momento no quería estar en la lucha diaria, debido a acontecimientos pasados en los que esperé más de terceras personas que de mí mismo. Al comienzo del proceso, comencé trabajando con mi flexibilidad, y me di cuenta que sí era una persona muy flexible pero me tomaba mi tiempo para replantearme conductas diferentes. Así descubrí que tenía un problema mayor: el miedo. Tenía miedo a fallar, a recibir un no como respuesta. A medida que transcurría el proceso comencé a observar que iba más allá de hacer un hueco para tapar otro. Consistía en tapar el hueco con la misma tierra que un día sacamos, producto de nuestras creencias. Lo más importante que he aprendido en el proceso es que en vaso lleno, efectivamente no hay más té! Aprendí que puedo ser tan flexible en mis decisiones como yo desee. Ahora me siento con más ganas de emprender en otras facetas. Valoro la experiencia como muy buena, ya que me llevó a reencontrarme y a redefinir acciones en mi plan de vida. Actualmente me siento mucho más tranquilo.

L.A.C. (España). Psicóloga.

El motivo que me llevó a desear experimentar un proceso de Coaching fue una crisis personal derivada de una ruptura de pareja. Los objetivos que quería conseguir era volver a ser capaz de tomar decisiones, confiar de nuevo en mí y aceptarme tal y como soy. La experiencia ha sido totalmente positiva, la más productiva de mi vida. Durante este proceso he aprendido que lo que me frenaba es el miedo, y que soy capaz de conseguir mis objetivos si asumo el riesgo y me enfrento a los miedos que me frenan en un momento dado. He recuperado la energía para no amedrentarme ante las dificultades. Desde antes de comenzar el proceso hasta ahora, lo que ha cambiado en mí es mi actitud ante los problemas y mi autoconcepto. Me ha ayudado a reencontrarme conmigo misma y a conocerme mejor. Actualmente, he vuelto a retomar las riendas de mi vida, sigo manteniendo los objetivos que me planteé durante el proceso, como volverme a sentir bien estando sola, defender mis derechos, tomar decisiones propias a pesar de las consecuencias, disfrutar de nuevo de mi trabajo y sentirme realizada. Gracias a la experiencia que he tenido, recomiendo totalmente vivir un proceso de Coaching, ya que generas un compromiso en última instancia contigo mismo y te das cuenta de que con la ayuda de ese apoyo como es el Coach, tú puedes realizar los cambios que quieras, de una forma totalmente consciente. Si tuviera que valorar el proceso con una palabra o expresión sería… una metamorfosis.

Esteban García (Argentina). Técnico en restauración.

El motivo por el cual me interesé por un proceso de Coaching fue porque buscaba mejorar la gestión de las emociones. Concretamente, al entrar en esta transformación, buscaba como objetivo el autoconocimiento y comprender el motivo por el cual me costaba tanto manifestar mis emociones, ya fueran de tristeza o de alegría. Solía reprimir muchos de mis sentimientos, y esto me provocaba un estrés y un malestar. En mi caso, la experiencia de esta herramienta fue totalmente positiva y enriquecedora en cuanto al desarrollo personal. También he descubierto que poseo algunas creencias irracionales o creencias que hasta ahora han marcado mi vida, las cuales me han provocado un malestar emocional, y que lo mejor es remplazar estas creencias por nuevas que me hagan relajar y me permitan disfrutar mas de la vida, sin preocuparme tanto por pequeñas cuestiones. Acompañado por el Coach, he aprendido a trabajar sobre mi potencial interno, cosa que desconocía. Cuando comencé el proceso me encontraba con un malestar emocional, el cual provocaba una desmotivación en el desarrollo de mi profesión y también en la vida en general. Actualmente siento que me dirijo hacia un estado mucho mejor, con más seguridad, con otra perspectiva del futuro. Resumiendo, puedo decir que ha sido muy útil en mi vida. Para definir este proceso de Coaching, podría decir que: “me he dado cuenta de mi potencial interno”, es decir: mejorar mi estado emocional solo depende de mi esfuerzo, no el de otras personas.

Blanca Inés Bermejo González (Ecuador). Profesional de la salud.

Debo empezar contando que soy enfermera de profesión, trabajo en el Hospital “José Carrasco Arteaga” del IESS-Cuenca, en el servicio de oncología; como también me desempeño como profesora de la Escuela de Enfermería, me interesé en el coaching porque tenía algunas áreas que resolver, entre ellas controlar mi carácter, ya que no soportaba ver a mis compañeras enfermeras su desidia por el trabajo. Debo aclarar que son muy jóvenes, con pocos años de experiencia (4 a 5 años), mientras que yo estoy en el atardecer de mi carrera, por lo que, siempre he debido terminar de realizar algunas actividades pendientes, era grosera con los internos del servicio, y esto me irritaba, lloraba de impotencia, salía muy tarde en la noche. Hice un auto análisis y dije “esto no va conmigo, no era antes así”. Estoy a punto de jubilarme y no puedo dejar una mala imagen antes de salir. Se presentó esta oportunidad de vivir este proceso, averigüé de qué se trataba y decidí seguir, no me arrepiento, ha sido muy fructífero. Mi objetivo era controlar mi mal genio, o mejor dicho, aprender a gestionar la ira (gestión emocional). En el proceso pude indagar en la causa de mis problemas y buscar mis propias alternativas y soluciones. Esto me ayudó a aprender en lugar de ser una mera enseñanza. Lo que aprendí, es a gestionar los problemas, desarrollar una escucha efectiva, demostrar empatía y sentirme segura. Cuando se tiene un problema y no sabemos cono resolverlo, nos ahogamos en un vaso de agua, cada vez se va haciéndose más difícil su solución, ahora que ya se conoce y se aplica las herramientas de desarrollo personal en la solución de problemas, la interrelación personal es más llevadera, como persona se siente más relajada, el trabajo es más llevadero, en fin se vive una armonía que antes no existía. Ahora me siento realizada, con conocimientos necesarios, nunca suficientes, para ayudar a otras compañeras sobre el descubrimiento de sus fortalezas, que pueden desarrollarlas para su crecimiento personal.

M.P. (España). Emprendedor.

Recurrí a los servicios de Rubén (EyeCoachs) buscando el toque que necesitaba para poder llevar a cabo mis proyectos profesionales, ya que sentía que me faltaba el saber hacer en algunos campos profesionales. El desarrollo del proceso fue muy gratificante personalmente, ya que me di cuenta de que mi problema no consistía en el saber hacer como pensaba. Y el el proceso me enseñó que mi problema realmente estaba en la forma en que afrontaba las situaciones estresantes. Como resultado, ahora ya sé llevar un equilibrio para controlarlas. Sinceramente es algo que recomiendo a aquellas personas que quieran crecer laboralmente, ya que al menos en mi caso, ha sido mucho más sencillo de lo que imaginaba. Actualmente el trabajo es más fluido y eso me permite disponer de más tiempo libre para poder hacer lo que realmente me gusta.

María Fernanda Correa M (Ecuador). Empresaria.

Antes de comenzar el proceso de Coching era una empresaria muy trabajadora, aunque muy estresada. No sabía gestionar bien mis emociones, ni ser feliz. Tenía muchas culpas y miedos. Mi objetivo principal fue desarrollar habilidades para mejorar mi carácter, para mejorar así en mi vida personal y también empresarial. La herramienta que finalmente me resultó de utilidad fue el conocimiento sobre mí misma. Lo más importante que aprendí en el proceso de Coaching es a vivir cada minuto del día con felicidad, sin culpas, sabiendo que nada es malo, tan solo tenía que direccionar mis emociones y aprovechar las oportundidad y mejorar o cambiar lo que sea necesario. Acerca de mí misma, he aprendido que soy una persona muy importante y que el cambio depende de mí. Ahora me siento libre. También fue muy sorprendente que, aunque pensaba que iba a trabajar mucho con la parte empresarial, fue ifnalmente la parte humana la que más me ayudó a conseguir mis objetivos. El proceso me pareció magnífico, excelente. Ahora siento que tengo las herramientas necesarias para cambiar lo que necesite en mi vida. Estoy aprendiendo a ser feliz, y a que la felicidad no depende de otros factores ajenos a mí. Gracias.

Carlos Vaca (Ecuador). Empresario.

Antes de iniciar el proceso de Coaching me encontraba desorientado en mi situación laboral, no encontraba manera alguna de cómo manejar la situación, el estrés me estaba llevando a situaciones caóticas y enfermizas que afectaban ya no solo en lo laboral, también en mi vida personal y familiar. Cuando inicie el proceso identifique mi área de mejora y esta era la gestión de emociones, por lo que luego de identificar los factores que influían en estas, definí el objetivo a trabajar: “manejar emociones con el fin de disminuir las tensiones que alteran mi carácter” y diseñé el Plan de Acción con el cual trabajaría. El desarrollo del proceso fue de lo más real, al ver reflejado en los demás y en el mío propio, ciertos momentos que alguna vez me tocó enfrentar y cómo de la manera más fácil se pueden solucionar, rompiendo creencias, actitudes, construyendo la personalidad que quería, en base a mis valores y así lograr el bienestar propio y de mi familia, aprendiendo que los más fácil e importante es ser feliz. Lo más importante que aprendí respecto a mi persona es que al romper las creencias mal fundadas que tenía (mis emociones que las creía negativas) las puedo utilizar o transformar positivamente para lograr mi bienestar. De un puntaje del 1 al 10 este proceso de Coaching se merece 20, la experiencia vivida durante este proceso no se comprara a ningún otro.

Jackeline Quezada (Ecuador). Profesional de los Recursos Humanos.

Al iniciar este proceso de Coaching tenía muchas expectativas y ganas de aprender cosas nuevas. Desde un primer momento, la información sobre cómo funciona el proceso (soy yo quien tiene la responsabilidad, quien comienza con un plan de acción destinado al cambio, a salir de mi zona de confort y a practicar lo que no estaba practicando) realmente alborotó mis pensamientos y creencias y considero que ese fue el primer gran paso para abrir la mente y estar prestos a aprender. Durante este proceso, el hecho de que sea un conocimiento aplicado hace que la experiencia de realmente vivirlo por uno mismo nos demuestre nuestras capacidades y potencial, del cual a veces no somos conscientes pero que está ahí y es cuestión de usarlo. El objetivo que quería trabajar es la gestión de emociones pues considero que al gestionar inicialmente el área personal, el éxito en las demás áreas se darán por añadidura y las emociones están muy ligadas a las creencias pues muchas veces por “el qué dirán” o “eso es bueno o malo” reprimimos emociones como la ira, tristeza, etc. o nos limitamos a hacer cosas. Entre los conocimientos más importantes que he aprendido es el ser consciente de cómo las creencias nos limitan, y la libertad que podemos experimentar al ser conscientes de ello y el ser libres de decidir por nosotros mismos que queremos en nuestra vida y hasta donde queremos llegar y que no hay nada en el sistema que nos diga que algo es bueno o malo o que se debe o no se debe hacer, simplemente depende de nosotros y libres de hacer lo que nos haga sentir bien con nosotros mismos pero siempre enmarcados en los valores. De manera personal aprendí lo importante que son las emociones en nuestra vida y que no hay emociones ni buenas ni malas sino que son guías que nos dan información sobre nosotros mismos pero que al aceptarlas, comprenderlas y saberlas manejar de una forma asertiva no nos limitan. Ahora siento que conocí más acerca de mí misma y disfruto más mis emociones, no las reprimo y eso me hace sentir bienestar y una sensación de alivio y satisfacción por lo que he logrado en mí, me siento libre y con esa energía interna que me motiva a seguirme desarrollando como persona y de cierta forma compartir lo que he aprendido y aportar al crecimiento de las personas de mi entorno. Sin duda, mi experiencia en este proceso fue una de las mejores de mi vida.

Julio César Mosquera Gutiérres (Ecuador). Estudiante.

Antes de comenzar este proceso desconocía totalmente qué era y para qué servía el coaching. Al comenzar, decidí que mi gran objetivo era desarrollar la proactividad. El proceso fue totalmente activo por mi parte, y esto me permitió aprender más de mí mismo. Lo más importante que he aprendido es que todo es posible, solo es cuestión de compromiso, reflexión y cambio de actitud. Lo más importante que aprendí de mí es que puedo cambiar, ser eficaz y eficiente de forma constante. Ahora me siento motivado, empoderado y feliz. En un rango de 0 como la menor valoración y de 10 como la mayor, yo le doy un valor de 10 a este proceso. La experiencia ha sido muy enriquecedora, debido a que aprendí sobre muchas herramientas de mí mismo que estaban ocultas y no las estaba aprovechando. Esas herramientas son las que me ayudarán a desarrollar mi plan de vida en el presente y para siempre. Mi actual estado es… ¡proativo!

S.R.M. (España). Actriz.

Me encontraba en un momento de cambios obligados en mi vida debido a circunstancias personales, emocionales y profesionales. Cambios que debía y quería llevar a cabo pero que me costaba ejecutar. Por otro lado, siempre me he cuestionado en casi todo lo que hago, juzgándome y autoexigiendome en exceso. Esto fue lo que me llevó a recibir las sesiones de coaching. Me encontraba paralizaba sin saber hacia dónde dirigirme profesionalmente dado que me dedico a varias actividades diferentes. El proceso de coaching me ha servido para concretar a qué me quiero dedicar en el futuro más próximo, o más correcto, en mi presente y a tomar decisiones y acciones al respecto. En cuanto a mi inconformidad con algunos detalles de mi personalidad, he conseguido aceptar muchos de ellos lo cual me ha dado seguridad y aumentado mi autoestima. Sé que debo seguir trabajando, el coaching me ha resultado una herramienta muy útil, que estoy segura me acompañará y ayudará en el futuro.

Leonardo Méndez (Ecuador). Emprendedor.

Cuando pensé en iniciar este proceso de Coaching, estaba pasando por un proceso muy estresante, pues no me habían renovado mi contrato de trabajo en una actividad que amaba hacer, en donde me habían asegurado que no me preocupara porque las cosas que no se habían dado era por un asunto de empresa que no afectaba mi desempeño, pero resulto una promesa incumplido y me sentía traicionado, miraba por un túnel, sentía que no tenía opciones, que por mi edad (39 años) no tendría oportunidades, parecía que todo se desmoronaba. Finalmente me decidí a iniciar el proceso de Coaching para buscar alguna salida en mí mismo. Mi objetivo era encontrar una nueva actividad o trabajo que me diera tranquilidad y me permitiera generar ingresos. El proceso fue muy fluido y de una manera tan oportuna que de alguna manera le atribuyo a Dios la suerte de justamente haber comenzado este proceso. Lo más importante que he aprendido es a reconocer que las oportunidades están en todas partes, que mi edad no es ningún obstáculo y que tengo una inmensa valía. Aprendí que tenía creencias que me perjudicaban, al hacer surgir emociones que no gestionaba adecuadamente. Ahora me siento confiado, lleno de seguridad, sorprendido de mi mismo, empoderado. En la escala del 1 al 10, donde el 1 es indeseable y 10 es que más valioso no podría ser, este proceso lo valoro con un 10. Mi experiencia ha sido muy fluida y práctica, llena de enseñanzas que he puesto en acción de manera inmediata con resultados contundentes, exactamente lo que me había propuesto. Mi experiencia es completamente satisfactoria. Al momento no solo he conseguido una actividad que me genera ingresos, sino he conseguido tres, me había puesto tres opciones igualmente válidas a la espera de lograr una de ellas y no se dado una de ellas sino las tres, perfectamente alineadas para lograr aquellos objetivos a largo plazo que me he planteado. Me siento feliz y sorprendido de haber logrado como nunca antes los objetivos propuestos.

Priscila Togra (asistente de decanato, Facultad de Economía, Universidad de Cuenca, Ecuador)

Lo que me llevó a querer vivir un proceso de Coaching fue potenciar mi comunicación asertiva como una habilidad esencial para mi trabajo con respecto a autoridades, docentes y estudiantes, sin dejar de lado la cordialidad. En las sesiones de Coaching, establecí un plan de acción que me llevó a desarrollar esta habilidad, y medida que avanzaba sentí cómo fue disminuyendo la carga en mis actividades, mejoró la organización de la información y aprendí a derivar actividades. Lo más importante que he aprendido de mí misma es que puedo conseguir ser más eficaz y eficiente con menos estrés gracias a una mayor organización y elección de prioridades, así como con una comunicación más asertiva. Valoro el proceso como un 10 de 10, debido a conseguir resultados en tan poco tiempo, que se mantienen hasta la fecha. Recomiendo totalmente el proceso, ya que se consiguen objetivos en un corto plazo y no solo ayuda en las funciones o desempeño del cargo, sino también en la vida cotidiana.

Miguel Morocho (Ecuador). Psicólogo.

El coaching es una herramienta poderosa que te permite cambiar los paradigmas caducos por nuevas “realidades”; te vuelves consciente de tus creencias limitantes, lo que es un pilar fundamental para iniciar el cambio en tu vida. Te permite Desarrollar tu vida sobre tus valores reales; es una técnica empoderadora que te lleva de estados inferiores a estados de superación y crecimiento personal. Específicamente en este proceso tomé conciencia del potencial que tiene cada ser humano, de lo que soy capas de realizar cuando se es libre y dueño de uno mismo.

A.G (Abogada en institución pública del Ecuador)

Cuando inicie mi proceso coaching desconocía sus beneficios, lo realicé para cumplir con una disposición de la Autoridad, con desmotivación, cansancio, y con un profundo sentimiento de injusticias que a mi criterio se venían dando en mi lugar de trabajo. La primera sesión fue para mí descubrir un proceso “coaching” desconocido, pues tenía entendido que era un proceso grupal, por así lo había recibido en mi institución. Sirvió para conocer el proceso, adquirir confianza con el coach, descargar con el diálogo toda mi problemática, para concluir con el establecimiento de objetivos y las alternativas para conseguirlos, que ese momento me parecía difíciles de alcanzar y frustrantes. Lo conseguiré? La segunda sesión, me ayudó a ver de manera más clara mis objetivos y los caminos de cómo llegar a alcanzar los mismos, y comenzó a abrirse una serie de posibilidades y alternativas adicionales a las que ya me había establecido, y que debía tomar; afiance más mis objetivos, y descubrí que la problemática vivida estaba descansando sobre asuntos como: falta de comunicación asertiva, el guardar rencor sobre hechos pasados, y el no aprender a decir “no” cuando debo decirlo. Sobre estos parámetros trabaje; al principio fue difícil, pero no imposible, pues conseguí alivianar mi carga de trabajo, con la comunicación asertiva, y con el aprender a decir “no” cuando debía. Trabajé durante quince días en proponerme a borrar de mi mente toda acción que me lastimaba y que los demás ni siquiera se daban cuenta de ello. Comenzó a surgir mis logros personales, como mi bienestar en el trabajo, las ganas de realizar bien las cosas, y sobre todo a preocuparme más de mí como ser humano. Tuve momentos en que tenia recaídas, pero con la ayuda del coach logré nuevamente tener claras mis metas. Así pasó la tercera sesión, sin novedades mayores, con la convicción de que las alternativas adoptadas por mi, me estaban llevando a mi bienestar no solo laboral sino familiar. En la cuarta sesión, tuve la alegría de contarle a mi coach que todo me iba muy bien, gracias a los caminos elegidos como alternativas para alcanzar mis objetivos, había conseguido, elevar mi autoestima, mejorar mi rendimiento laboral y las relaciones interpersonales, a no depender del que dirán sino solo de mi y de mis propios actos. Como resultado de coaching debo decir, que cuatro sesiones me cambió la vida, me siento contenta de trabajar, me gusta lo que hago, los comentarios positivos o negativos sobre mi persona, ya no tienen importancia para mi, aprendí a decir “no” y a delegar y compartir responsabilidades, a controlar la ira que fue una de las debilidades que apareció durante el proceso, y hoy soy una nueva persona con mucho entusiasmo y con amor a la vida. Todo se puede cuando hay voluntad, solo se tiene que poner mucho empeño, paciencia y confianza en las fortalezas de uno mismo, es una herramienta que aprendí y nunca la voy a dejar de utilizar.

Pablo Correa (Ecuador). Empresario.

Personalmente comencé este proceso para dirigir mejor mi empresa y en sí para ganar más dinero. Paulatinamente se fue desarrollando el proceso y comenzó una revolucion interna en mi mente y cuerpo, y en poco tiempo el objetivo inicial cambió al de aprender a desarrollar mi comunicación, resultándome fácil el desarrollo y cumplimiento de de la metas, lo cual me dejó tiempo para trabajar otro objetivo que me parecía más apropiado: el de proactividad. En este proceso me di cuenta que puedo ser completamente feliz y hacer feliz a todos los que me rodean en todo instante, esto lo estoy logrando paulatinamente con trabajo arduo pero muy gratificante. En resumen, salió la persona buena que estaba oculta con muchas creencias y mal manejo de emociones. Ahora me considero una persona empoderada capaz de hacer todo lo que me proponga.

María Daquilema (Ecuador). Formadora en talento humano.

Luego de 37 años de una entrega total a la formación del talento humano de salud, particularmente de enfermeras/os en la Universidad de Cuenca, justo, el 10 de abril del 2013, presenté al Sr. Rector la renuncia al cargo para acogerme a los beneficios de la jubilación y a partir del 16 de abril me encuentro en el disfrute de este otro momento que la vida me da la oportunidad de caminarlo. En breve diré que soy agradecida porque he tenido muchísimas y maravillosas oportunidades y experiencias en lo laboral, en lo social, en lo político, en lo familiar, sin embargo, cuando descubrí la oportunidad de comenzar un proceso de Coaching, me dije: ¡que bien!, en esta nueva etapa de la vida, quiero estar mucho mejor de lo que ahora estoy, sobre todo -me dije- me interesa aprender a gestionar mis emociones (ante todo, enojo) de suerte que no me afecte en mi salud y pueda disfrutar plenamente de todos y cada uno de los momentos. De manera general diré que el proceso que he vivido ha sido muy significativo en lo personal: me ha permitido identificar y desidentificarme de un ego cargado de varias creencias limitantes, apegos, culpas, inseguridad, lo cual me ha conducido a otro nivel de empoderamiento personal, a tomar decisiones mas libre e independientemente y con mejores resultados. La meditación, una visión saludable sobre gestión de las emociones y conflictos, enfocando hechos y no juicios de valor para procesos de retroalimentación, la asertividad en la comunicación, el diálogo y amor a uno mismo, me han dado mucha alegría y confort conmigo misma y en las relaciones interpersonales. Reconozco que he cambiado pero aún debo trabajar más desde mi interior, mejor dicho pienso que se trata de un proceso permanente. Hoy, me encuentro en un estado con mucha vitalidad, entusiasmo, confianza y bienestar, dispuesta a aprender en todo momento. Con esta mejora en mí y trabajando o practicando el cambio que sea necesario merezco vivir con plena salud, felicidad, haciendo lo que me gusta (leer, viajar, ir al campo, reir, compartir con la familia, las/os amigos), consolidando un proyecto productivo y aportando en el desarrollo del proyecto sobre salud mental infantojuvenil. ¡Me lo merezco, ahora!

Irina Tapia (Abogada en institución pública del Ecuador).

Inicié con el proceso de coaching por los beneficios que los compañeros que ya habían realizado el proceso me sugirieron, así como también por la necesidad de mejorar ciertos aspectos que no permitían una eficaz relación laboral tanto de modo personal cuanto de forma grupal. Así el proceso inició aunque con escepticismo pero con el ánimo siempre de mejorar. Al principio mis objetivos se enfocaban en aspectos tales como la comunicación asertiva e inclusiva y mejorar la gestión de tiempo para la culminación de tareas, sin embargo con el transcurso del tiempo y escuchando mi voz interior esas prioridades se transformaron en otras que no sabía que existían o que no creí posible mejorar pero que gracias a la guía entregada pude confiar mas en mis capacidades. Las prioridades se gestionaron de manera efectiva pero permitió que conociera de una debilidad aún mayor y que creí díficil de superar... me refiero al manejo de las emociones, un proceso difícil pero que con la guía adecuada he logrado mejorar en gran medida. De esa manera, más allá de desarrollar mis capacidades en el trabajo logré entender que las más grandes virtudes son las que nos convierten en mejores personas no solo dentro de la oficina sino en cada ámbito del diario vivir. Aprendí que soy capaz de mejorar mis peores defectos y transformarlos en un incentivo de cambio. Todo ello me ha permitido que me encuentre en un estado de paz emocional en el que sé doy lo mejor de mi misma para satisfacer lo que laboralmente debo cumplir sin necesidad de sentirme frustrada cuando esos objetivos no se pueden lograr por problemas externos y que sin embargo me llevan a buscar un nuevo nivel en el que puedo seguir mejorando los aspectos sobre los cuales pienso puedo dar mas de mi misma. El proceso sin duda puedo calificarlo númericamente con 9.5/10 pero cualitativamente como excelente. Sobre si lo recomendaría o no, por supuesto que lo hago porque nos conviente en mejores personas de lo que creemos podemos ser.