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LA COMUNICACIÓN CON LOS HIJOS O CON EL ALUMNADO: CÓMO CONSEGUIR QUE SEA EMPÁTICA Y NO LA LECTURA DE UN JEROGLÍFICO

LA COMUNICACIÓN CON LOS HIJOS O CON EL ALUMNADO: CÓMO CONSEGUIR QUE SEA EMPÁTICA Y NO LA LECTURA DE UN JEROGLÍFICO

LA COMUNICACIÓN CON LOS HIJOS O CON EL ALUMNADO: CÓMO CONSEGUIR QUE SEA EMPÁTICA Y NO LA LECTURA DE UN JEROGLÍFICO

Los seres humanos nacemos naturalmente empoderados. Somos conscientes de nuestro potencial y lo empleamos. Si caemos mil veces, no por ello dejamos de levantarnos y seguimos aprendiendo a andar, porque sabemos que vamos a poder andar. Nos comunicamos de forma totalmente asertiva y gestionamos nuestras emociones con la intensidad adecuada y según los motivos justos. Somos los adultos los que hemos olvidado la capacidad para contactar.

El reto más difícil que puedes afrontar en tu vida y que te supone un mayor desarrollo personal (e incluso profesional) no es ser el CEO de una gran compañía, ganar un millón de dólares, viajar por todo el mundo o ganar Roland Garros. El reto más difícil es poder comunicarte bien y de forma empática con tus hijos, con adolescentes o con tu alumnado si es tu caso. ¿Por qué digo esto? Porque es lo que les pasa a todas las personas que han conseguido esos retos anteriores y lo que le ocurre a cualquier persona cuando se ve frente a esa situación.

La comunicación con los hijos o con los adolescentes (en un entorno académico o no) es uno de los retos más complicados que tenemos que afrontar. Supone modificar totalmente tus patrones de comunicación y contactar con una persona con unos códigos completamente diferentes. Los hijos modifican totalmente tu existencia, te obligan a dejar atrás muchas costumbres, adoptar otras y estar totalmente entregados al cuidado de unos seres totalmente dependientes.

Parece poco racional, ¿verdad?

Sin embargo, es la situación que implica un mayor desarrollo personal, ya que nos obliga a modificar todos nuestros límites y a crecer según nuestra empatía, generosidad, cooperación, capacidad de cuidado y entrega, potencia nuestro liderazgo, te puede ayudar a aprender a gestionar tus emociones, ganas sabiduría e incluso desidentificarnos con nuestra identidad y nuestro ego... aunque para ello pierdas bastante sueño y paciencia.

Ya, no hace falta que me lo digas... esto no es lo que suele pasar. Lo que suele pasar es que tanto padres como madres o profesores tratan, sobre todo inconscientemente, de controlar a los hijos o al alumnado, influirles, modificarles o condicionarles. Por eso la comunicación con ellos es un gran reto para el desarrollo personal: porque para crecer te toca estar dispuesto a soltar todas esas actitudes para potenciar una auténtica comunicación empática.

¿Por qué a veces parece que entendernos con los hijos es como tratar de descifrar un jeroglífico (más cuando son adolescentes)?

¿Por qué resulta tan complicado contactar con los adolescentes en un aula?

¿Qué es lo que rompe esa comunicación entre ellos y tú?

El motivo es que los códigos son completamente diferentes. Un niño pequeño sigue unos códigos de comunicación, significados e intenciones completamente diferentes a los tuyos. Un adolescente (la época en la que la persona está comenzando a romper con su dependencia para generar su independencia, un proceso clave de la vida del cual dependen muchas de las cosas que pasen décadas más tarde) también maneja códigos, intenciones y significados totalmente diferentes. Así que, para conseguir un auténtico contacto en relación con tus hijos o con tu alumnado, debes potenciar al máximo tu comunicación empática para saber adaptarte a sus códigos. Eso implica que debes conocer cómo se comunican y cuáles son las diferencias.

PRIMERO: te aconsejo leer este artículo que te puede ayudar a enfocarte más en las grandes diferencias que hay entre los adultos y los adolescentes o los niños: INTELIGENCIA EMOCIONAL EN NIÑOS. ¿CUÁLES SON LAS DIFERENCIAS?

​Ahora vamos a ver qué tienes que desarrollar o entrenar para conseguir potenciar tu comunicación empática con los hijos o el alumnado.

Mirar directamente a los ojos abre la puerta de acceso a la empatía - Daniel Goleman

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¿Y qué es eso de la comunicación empática?

Es la capacidad para comunicarnos de tal manera que podamos entender las intenciones reales del emisor y dar la respuesta que la otra persona realmente necesita.

Es decir, se trata de realmente hacer un contacto con el otro, según sus mismos códigos, que te lleve a realmente comprender al otro y emitir una comunicación o respuesta que haga sentir a la otra persona que realmente le has entendido. Esto genera confianza, aceptación, unión, cohesión, y ante todo la poderosa sensación de que no estamos solos, sino acompañados. La comunicación empática, por decirlo de otro modo, es lo que nos hace realmente humanos.

Existen 8 factores clave para potenciar tu capacidad de comunicarte de forma empática, pero antes me gustaría hacerte 3 preguntas. Tus respuestas a esas 3 preguntas definen y orientan tu camino hacia tu desarrollo personal.

¿Qué es lo que te resulta tan difícil a la hora de comunicarte?

¿Qué tendrías que potenciar de ti mismo para conseguir ese cambio?

¿Qué es lo que conseguirías si te comunicaras de forma empática?

Tus respuestas son la vía para el cambio y la transformación. Ahora voy a darte esas 8 claves... y luego, te haré las preguntas de nuevo. Observa si en tus respuestas hay algún cambio.

1

ESCUCHA ACTIVA

Escuchar de forma activa no es oír. Se trata de orientar toda tu atención y energía a verdaderamente escuchar a la otra persona, sin juzgarle, sin interpretarle ni interrumpirle (que es lo que habitualmente hacemos). Cuando escuchamos de forma activa no tenemos juicios de valor sobre los motivos de la otra persona (esto es un límite para la auténtica comunicación), sino que aprendemos a entender la visión del otro, sus necesidades y punto de vista, y los respetamos absolutamente. La escucha activa lleva al aprendizaje, al entendimiento, ahorra tiempo (aunque al principio no lo parezca), te permite generar confianza y seguridad en la otra persona. Si escuchas de forma activa, resultas una persona confiable. Esto abre las puertas para la comunicación empática.

2

ASERTIVIDAD

La comunicación asertiva no es solo saber decir no. Es tomar la decisión de expresar lo que realmente piensas y sientes, comunicar lo que realmente puedes hacer o no, establecer límites claros, y por supuesto, saber decir sí y no cuando la situación lo requiere. Es una de las habilidades comunicacionales más importantes para el desarrollo personal y profesional. ¿Y sabes por qué nos resulta tan difícil comunicarnos de forma asertiva? Porque no se expresaron así con nosotros. Si te comunicas de forma asertiva, el otro aprenderá de su valor y crecerá su asertividad. La asertividad conlleva seguridad, auto estima, confianza y empoderamiento personal.

3

ADAPTACIÓN AL OTRO

Para adaptarte a los códigos del otro, obsérvalos. Cada persona tiene una forma preferida de entender la información y comunicarse: de forma más visual, más acústica, más corporal, con gestos, con miradas, con simbolismo, con unos verbos u otros. Observa el sistema del otro y adáptate a él. Será como entrar en una casa ajena y respetar su orden y su modo de vivir.

4

CONFIANZA

La confianza que obtengas será la confianza que generes. La confianza genera más confianza, mucho más cuando se trata de niños o adolescentes (las habilidades para manipular o confundir se aprenden tarde y sobre todo se aprenden de los adultos. Si no empleas ese tipo de comunicación, no se aprenderá). Ante una mentira, no decaigas. Mentir es también parte del desarrollo de una persona (incluso, de la empatía). Da más confianza... sin que esto suponga dejar de acompañar a la persona o descuidarla.

5

FORMULACIÓN DE PREGUNTAS

Las órdenes suelen generar impotencia y frustración. Las explicaciones suelen generar despreocupación hacia el otro e incluso cierto desprecio. Las preguntas ayudan a abrir el mapa del otro y sentirse comprendido y ante todo acompañado. Se trata de preguntas abiertas (no preguntas de sí o no), que generen en la persona una mayor creatividad y capacidad para encontrar sus propias soluciones. También propician mucha auto responsabilidad... y este es el primer paso para el empoderamiento: saber de qué somos capaces y tomar las decisiones para conseguirlo.

6

APOYO Y ACOMPAÑAMIENTO

Un líder no es una persona que ordene, dirija o guíe. Es una persona que influye positivamente en los demás. ¿Cómo? Con sus propias acciones y acompañamiento. Un líder (y una madre, padre o docente debe ser ante todo líder para influir positivamente en los alumnos o hijos) no ordena sino que hace, actúa, acompaña y se implica junto con la persona. El aprendizaje vicario (aprendizaje a través de la observación de la conducta de otra persona) es importante, pero el más importante es hacerlo juntos.

7

LÍMITES

Uno de los mayores errores de nuestra época moderna y del "pensamiento positivo" (que no trae tan buenos resultados como pensamos, ya que no todo es positivo ni debe transformarse en positivo) es pensar que "los límites no existen". Los límites existen y si no los consideramos pueden crear mucha frustración. De hecho, saber poner límites claros es la vía hacia la autoestima. La persona que es acompañada sin límites, terminará por creer que puede conseguirlo todo, y ante errores o frustraciones, podrá considerar que las personas son medios para conseguir sus fines. Sin límites, la persona solo encontrará confort y entendimiento en la persona que le dijo que era posible una vida sin límites, y esto es una forma de control y manipulación, no de liderazgo. Un apoyo absolutamente incondicional es importante pero para el crecimiento personal, no para cualquier acción. Es importante decir cuáles son los limites, qué está realmente mal, en qué la persona tiene un gran talento y en qué área necesita mejora. No, no lo podemos hacer todo ni conseguir todo. Saberlo es imprescindible para construir una autoestima equilibrada y poder en el futuro construir una vida y relaciones sanas.

8

RÉTALE... CON EMPATÍA

Te pongo un sencillo ejemplo. Un niño de 10 años quiere ir al cine pero no ha recogido su habitación. Si le dices: "hasta que no recojas tu habitación, no iremos al cine", probablemente el niño sentirá frustración, la obligación de hacer algo que no quiere, y muy seguramente terminará enfadado y renunciando al cine. Sin embargo, si dices: "umm... quieres ir al cine, la película comienza a las 5, son las 4 y no has recogido tu habitación... Tendríamos que irnos a las 4:30. ¿Crees que te dará tiempo a recoger tu habitación para poder ir al cine?"... te lo aseguro, recogerá su habitación en 5 minutos. Ambos procesos están relacionados y han supuesto un reto que conlleva una experiencia divertida. Rétale, haz que vea que la acción es positiva y le proporciona diversión... es más productivo que dar una orden.


Ante todo, ten en cuenta esto: ellos son menos simbólicos y opacos que los adultos. Son más claros y directos de lo que pensamos. Ceñirnos a su comunicación es más importante que sobrepasarnos.

Es tan habitual el error de no soltar la mano (sobreprotegiendo, manipulando o controlando, o incluso obviando sus errores y apoyando así una conducta nociva para ellos y los demás) como no darla (pensar que todo lo pueden solos, obviar sus necesidades, no garantizarles comodidad, seguridad y apoyo).​

Tu vía es la de ser un acompañante maestro. Y para ello, debes conocer sus necesidades, qué debe aprender, cuáles son sus talentos y potenciarlos, cuáles son sus límites y ayudarle a trabajar con ellos, saber decir no, limitar conductas disfuncionales o nocivas. Ellos son los que crecen y aprenden y nosotros solo debemos acompañarles en el camino.​

Te hago de nuevo las preguntas:

¿Qué es lo que te resulta tan difícil a la hora de comunicarte?

​¿Qué tendrías que potenciar de ti mismo para conseguir ese cambio?

¿Qué es lo que conseguirías si te comunicaras de forma empática?

Para conseguir ese cambio, te reconozco que me gustaría acompañarte. Pero antes me gustaría hacerte una sugerencia... que puedes leer más abajo.​


Aquí te cuento qué fue ese “algo diferente” que a mí me llevó a mi mayor desarrollo personal y profesional.

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Gracias por estar ahí,

Rubén

About Rubén Camacho

Un coach cuyo principal sueño es acompañarte a ti a conseguir los tuyos. He trabajado con clientes de 5 países (España, Argentina, Ecuador, Chile y México). Me encanta viajar y llegar cada vez a más personas. "Empoderamiento humano" es mi forma de llegar a la gente valiente que se interesa por su auténtico desarrollo personal y profesional. Estoy para acompañarte... pero el protagonista eres tú.

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