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EL SÍNDROME DE PROCUSTO: POR QUÉ OCURRE, Y SOBRE TODO… CÓMO SUPERARLO

EL SÍNDROME DE PROCUSTO: POR QUÉ OCURRE, Y SOBRE TODO… CÓMO SUPERARLO

EL SÍNDROME DE PROCUSTO: POR QUÉ OCURRE, Y SOBRE TODO... CÓMO SUPERARLO

Tu desarrollo personal o profesional pasa por el deseo de querer ver a los demás mejor que tú. Un líder crea líderes.

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Procusto (también llamado el estirador o el avasallador en la mitología griega) era un bandido que daba posada en su casa de las colinas. Cuando venía un nuevo huésped, Procusto le procuraba una cama con unas medidas muy concretas. Cuando la persona dormía, Procusto les amordazaba y les ataba a las 4 esquinas de la cama. Si la persona sobrepasaba la medida de la cama con la cabeza o con los pies, Procusto le cortaba esa parte del cuerpo para que encajara totalmente con las medidas de la cama. Si la persona era más baja que las dimensiones de la cama, Procusto les descoyuntaba el cuerpo para hacerlo más grande y que también encajara con las medidas de la cama. Procusto quería que todo fuera a su medida y no respetaba las medidas ajenas. ¿Cuántas veces el espíritu de Procusto aparece en tu desarrollo personal o profesional?

¿Alguna vez te ha pasado que te has topado con alguien (en tu trabajo, tu jefe, un compañero, incluso en tu propia familia o círculo de amistades) que trataba de impedir que crecieras y te desarrollaras?

¿Has conocido alguna vez a un jefe o autoridad que trataba de "cortar la cabeza" a las personas que destacaban por su talento o creatividad?

Incluso... seamos valientes: ¿has sido tú alguna vez un Procusto?

Digamos la verdad desde el principio: hablar del síndrome de Procusto como un mal que sufren solo algunas personas, describirles y crucificarles, solo te va a entretener un rato, a localizar quiénes son "tus procustos", y realmente para nada más.

Vayamos más lejos y lleguemos a algo mucho más productivo e interesante: reconocer que el síndrome de Procusto es algo que nos puede pasar a todos en cualquier momento y que, seguro, te ha afectado alguna vez.

Por eso es importante que respondamos 3 preguntas: ¿cómo se comportan "los procustos" y para qué sirve? ¿Por qué se origina? ¿Cómo solucionarlo?

El síndrome de Procusto es uno de los males hoy día más habituales en las empresas, instituciones, sociedades, equipos de trabajo, e incluso en las familias. Si te importa de verdad tu desarrollo profesional, superar y saber detectar este síndrome es un aspecto clave.

ASÍ SON LOS PROCUSTOS

La historia de la mitología griega que acabo de contarte ha dado paso a un síndrome: el síndrome de Procusto. Procusto torturaba a los huéspedes ajustándoles a las medidas de la cama. Y esta es sin duda una medida de tortura y limitación: pretender que los demás se ajusten solo a nuestra medida, de tal forma que impedimos que sobresalgan de la cama e incluso nos superen.

En un sentido profesional, el síndrome de Procusto hace referencia a las personas que habitualmente luchan por impedir el crecimiento de los demás. Pudiéramos definirlo como el "anti-liderazgo". Y por extraño que parezca... es más común de lo habitual.

Una persona que sufre el síndrome de Procusto trata de anular a los demás, de impedir que crezcan y destaquen. Lo más habitual es que esto ocurra con personas de autoridad: son los propios jefes los que no permiten que los demás destaquen, crezcan, se desarrollen, muestren sus talentos y los resultados y el crecimiento que pueden ofrecer.

También ocurre entre los pares: algunas personas que no quieren que los demás crezcan y tratan de "ajustar su medida a la cama". Esto se aplica a las clásicas situaciones en las que una persona obliga a otra a trabajar "según lo estipulado", y suele expresarse con frases como "es así como se ha hecho siempre y así ha de hacerse", "esto no está permitido", "esto se hace así y no hay más que hablar".

El síndrome de Procusto es, en definitiva, una de las grandes limitaciones de cualquier proyecto profesional: en una institución, empresa, organización, o incluso en pequeñas sociedades de emprendedores.

¿Cuáles son las características de las personas que sufren este síndrome?

  • Motivación: su principal motivación es que nadie sobresalga más que él o ella. Por esta razón, querrá limitar el desarrollo personal o profesional de esa persona para que no destaque y se visibilice.
  • Comunicación: su comunicación es opaca, y sobre todo, está llena de imprecisiones. Sus argumentos cambiarán en función de la conveniencia, ocasionan mucha incertidumbre y duda. Su principal objetivo es confundir. Si trabajan desde un puesto de autoridad o quiere sentir autoridad en una parcela profesional, social o familiar, necesitan sentir su autoridad a través de la limitación del otro, y su principal herramienta será despreciarlo o minusvalorarlo.
  • Emociones: aunque se muestren como personas empáticas o interesadas en los demás, en realidad valorarán lo que ocurre siempre en función de sus propios valores y medidas, siendo él o ella misma el estandarte que no debe ser jamás superado. Las emociones que le dominan son la envidia, promovida a su vez por el miedo a la pérdida del estatus o el poder.
  • Sistema de creencias: estas personas consideran que el poder y el dominio es la forma de mantener su bienestar, que los demás le deben necesitar y que por lo tanto debe dominarles. La creencia fundamental es "me protejo si nadie demuestra que puede quitarme lo que es mío"
  • Autoestima: el mero hecho de comportarse como un Procusto refleja una baja autoestima y una gran necesidad de conservación del poder y el estatus, ya que indica que la persona considera que no tiene medios suficientes para crecer por sí mismo, y por lo tanto, necesita dominar a los demás limitándoles. Como si se tratara de una carrera o competición (esa es su visión de la vida), las personas que padecen el síndrome de Procusto están en primera fila y tratan siempre de frenar a quienes van detrás, a pesar de que van más rápido o conducen mejor.
  • Herramientas de trabajo o relación: su principal herramienta de trabajo es el uso de poder y el control para dominar a los demás, a través de una jerarquía muy vertical, donde tratan de dominar la conducta de los demás y que siempre dependan de él o ella (causan co-dependencia en los demás)

¿Y qué resultados ofrece todo esto?

Las empresas, instituciones o equipos de trabajo se estacan, el desarrollo profesional y personal se paraliza, y la convivencia y el bienestar se ven muy perjudicados. Todo bajo el control del Procusto de turno. Este síndrome es la enfermedad, y los síntomas son resultados de muy mala calidad y posiblemente el perder el bien más valioso que toda institución tiene: el desarrollo personal y profesional de las personas que conviven en ese lugar.

La buena noticia es que todo mal tiene una solución, y la solución es el cambio. Para conseguir el cambio necesario, es importante conocer cuál es el punto de partida...

EL ORIGEN DE PROCUSTO

El síndrome de Procusto es más habitual de lo que creemos.

Y sobre todo: es contagioso.

Cuando una persona actúa como un Procusto, genera con el tiempo también la sensación y la creencia de que así es cómo se avanza, de tal forma que los demás tenderán a imitarle. Esto genera desconfianza, lucha, competitividad, malos entendidos, abusos de poder y control. A veces, puede pasar en todo un lugar de trabajo... incluso, puede ser habitual en una sociedad.

¿Y dónde está el origen?

 En la creencia de la persona que padece el síndrome.

La creencia es la siguiente: "creo que controlando a los demás y estancándoles, voy a conseguir mantener mi poder y mi estatus, ya que esto es lo único que importa".

Es una creencia suicida que nunca funciona... salvo en entornos mediocres.

Y tú no quieres mediocridad.

Esa creencia del Procusto, a su vez, viene determinada por un sistema de valores donde la imagen, el poder y el estatus son lo más importante (en lugar del crecimiento, el desarrollo, el bienestar, la creatividad o la innovación, que son los pilares del cambio y la mejora).

En un sentido emocional, el Procusto está dominado por el miedo a perder su poder. Esto le genera una baja autoestima. En definitiva, un cóctel difícil de asimilar que origina toda la conducta que has leído antes.

Si te encuentras con un Procusto con poder... poco podrás hacer, salvo alejarte de esa influencia, encontrar tus vías alternativas de desarrollo profesional y personal, crecer más allá de esas limitaciones.

Y si alguna vez has actuado como un Procusto (no te sientas mal por ello... es más común de lo que parece)... eres tú quien tiene su desarrollo profesional y personal frente a ti, pero no lo estás aprovechando debido precisamente a tu síndrome, tan limitante como limitador.

Ahora sí que sí, vamos a superar el síndrome de Procusto.

LA SOLUCIÓN A PROCUSTO

La solución al Procusto es el liderazgo. Se trata de un cambio de enfoque total que te oriente hacia el desarrollo de los demás. Un líder crea líderes, genera influencia positiva, y sabe que su desarrollo profesional y personal, y también sus logros, depende de la huella positiva y de crecimiento que deja en los otros.

Para potenciar el liderazgo la persona que padezca el síndrome de Procusto debe estar dispuesta a generar en sí mismo un cambio integral: cambio en su sistema de creencias, de valores, en sus actitudes, gestión de emociones, comunicación y acciones. Solo ese cambio total le hará darse cuenta de todo el potencial que tiene, que depende solo de sí mismo, y que los demás son ante todo una compañía positiva. Uno crece si crecen los demás es el lema.

El liderazgo no es solo una competencia profesional. Es una habilidad humana. Y lo más importante: de la misma forma que el síndrome de Procusto es contagioso... el liderazgo lo es aún más. Un líder crea líderes y por lo tanto el efecto será mucho más poderoso. La clave está en comprender que una persona con el síndrome de Procusto no es un líder sino una pieza que no permite que el engranaje gire. Y sobre todo, comprender también que esa persona no es ningún enemigo... solo alguien que se ha equivocado con el enfoque y que puede recuperar la vía para crecer como nunca antes lo había hecho.

La clave más importante para que consigas esto es que te decidas a hacer algo diferente que te lleve hacia ese viaje de cambio y transformación. Me gustaría acompañarte en ese viaje... pero antes, me gustaría hacerte una sugerencia: que te unas al CLUB DE EMPODERAMIENTO (es gratuito y te ayudará a iniciar el camino).


Aquí te cuento qué fue ese “algo diferente” que a mí me llevó a mi mayor desarrollo personal y profesional.

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En definitiva, ya no tendrás más soledad. Y tu desarrollo personal o profesional, podrá comenzar al fin.

Gracias por estar ahí,

Rubén

About Rubén Camacho

Un coach cuyo principal sueño es acompañarte a ti a conseguir los tuyos. He trabajado con clientes de 5 países (España, Argentina, Ecuador, Chile y México). Me encanta viajar y llegar cada vez a más personas. "Empoderamiento humano" es mi forma de llegar a la gente valiente que se interesa por su auténtico desarrollo personal y profesional. Estoy para acompañarte... pero el protagonista eres tú.

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