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EL ESFUERZO… ¿MERECE LA PENA?

¿Merece la pena el esfuerzo? ¿Son los esfuerzos positivos? ¿Es el esfuerzo una condición imprescindible para salir de la zona de confort y transformar nuestra vida? O por el contrario, ¿son los esfuerzos inútiles y tan sólo debemos fluir y confiar en que todo está bien?

Es curioso que en un proceso de Coaching (un proceso transformador de por sí para las personas), se den los dos casos a partes iguales: existen procesos donde las personas sienten un gran esfuerzo, y otros donde, a pesar de que el problema aparenta ser muy difícil y existen patrones y bloqueos muy profundos en la persona que le limitan, se llega a buen puerto sin apenas esfuerzos y todo fluye con mucha ligereza. ¿Qué papel juega entonces el esfuerzo en todo esto?

Como toda idea, el esfuerzo es positivo o no en función de con qué emoción y actitud lo llevemos a cabo: si con amor (aceptación, respeto, compromiso) o con miedo (expectativas, exigencias, presión).

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Hoy día estamos bombardeados por autores que hablan sobre el beneficio del esfuerzo. “Sin esfuerzo no hay resultado”, dicen. Otros, reniegan de él. Contamos con las dos perspectivas, que tanto nos bombardean y confunden:

  • Perspectiva occidental (propia del Coaching ortodoxo): el esfuerzo es un síntoma de que estamos haciendo algo nuevo, algo que desafía nuestros patrones, miedos y bloqueos; por lo tanto, es algo positivo, y de ese sufrimiento surgirá una transformación y un hábito que se hará natural. Por mucho que duela y moleste, el resultado merecerá la pena y caminar por la senda del esfuerzo es imprescindible. Para salir de la conocida “zona de confort” hay que accionar nuestra vida y eso requiere esfuerzo, ya que nos moveremos hacia zonas donde no hemos transitado. Esta postura es razonable… Sin embargo, ¿por qué algunas personas sufren ese esfuerzo en su vida constantemente y otras se renuevan sin haber sentido esa sensación? Recordemos que esta postura es occidental, y las posturas occidentales siempre se encaminan hacia el resultado.
  • Perspectiva oriental o espiritual (más encaminadas hacia el proceso y el disfrute): el esfuerzo es innecesario, es sólo un síntoma de que andamos por un terreno pantanoso, que no nos corresponde. Si sentimos que todo fluye, es que está bien y es nuestro camino. Si sentimos esfuerzo, debemos apartarnos de ese camino, ya que indica que no es para nosotros. Esta es la postura oriental o espiritual, donde el nivel de desarrollo industrial es menor pero la gente suele ser más feliz. Sin embargo, no olvidemos que también es donde existen más desigualdades sociales. Es la postura del feliz conformismo.

Occidente actúa y Oriente contempla. ¿Qué es lo que realmente nos sirve y merece la pena?

Reflexionemos sobre qué es realmente el esfuerzo. El esfuerzo es una palabra. Un mero concepto. Puede ser sentido o interpretado de múltiples maneras, ya que depende de nuestros valores personales. Un esfuerzo por superarnos puede ser una experiencia feliz si conseguimos ciertos resultados y aumenta nuestra autoestima. Un esfuerzo cuando nos esforzamos por lo que no debemos cambiar, es doloroso. Realmente, la clave está en cómo enfocamos lo que llamamos “esfuerzo”. Los autores nos influyen y no nos permiten ir más allá del concepto. Como toda idea, el esfuerzo es positivo o no en función de con qué emoción y actitud lo llevemos a cabo: si con amor (aceptación, respeto, compromiso) o con miedo (expectativas, exigencias, presión).

Si sentimos el impulso de querer trabajar con nuestro cambio interior y vamos más allá del miedo, el esfuerzo será liviano. Si tratamos de cambiar a los demás o a las circunstancias (lo cual implica que no hay aceptación), el esfuerzo será doloroso.

Todo tipo de esfuerzo que es sentido con una actitud positiva de amor, aceptación, respeto y compromiso, es un experiencia agradable. Disfrutamos con el cambio y con las sensaciones que nos provoca. Trabajamos en nuestro cambio, no en el cambio de los demás o de las circunstancias. Es así cómo una persona puede disfrutar del esfuerzo deportivo, de limpiar su casa, de tratar de dejar atrás sus miedos y bloqueos, o de iniciar un nuevo tipo de comportamiento con sus pares en el trabajo.

Si el problema es profundo, sentiremos el esfuerzo costoso en un comienzo, para más tarde ser un trabajo de compromiso, aceptación y calma.

Un esfuerzo que es enfocado con miedo, siempre resulta doloroso. Nos esforzamos porque queremos conseguir un resultado, ya que sentimos, quizá inconscientemente, que si no obtenemos ese resultado nuestra vida será desdichada o no obtendremos éxito profesional. Este esfuerzo tan costoso surge cuando actuamos con miedo a las repercusiones si no tratamos de cambiar a las personas, a las circunstancias, y luchamos contra un imposible. Este esfuerzo es realmente innecesario, ya que el miedo siempre pronostica algo que no es real, es una mera ilusión. Cuando nos liberemos de esa ilusión, los esfuerzos serán agradables. Aunque es cierto que para liberarnos del bloqueo, del patrón pasado, del miedo o de creencia limitantes acerca de los resultados que obtendremos si acometemos ciertas acciones (que quizá deseemos desde nuestro inconsciente), si son muy arraigados, puede existir un cierto sufrimiento inicial.

Así es como sentimos el esfuerzo: en función de nuestra actitud. Si el problema es profundo, sentiremos el esfuerzo costoso en un comienzo, para más tarde ser un trabajo de compromiso, aceptación y calma. Los esfuerzos entonces no son positivos ni negativas, ni son necesarios o innecesarios en nuestra vida. Lo único necesario, es tomar conciencia de que el sufrimiento o bienestar que sentimos en nuestra vida depende de qué queremos cambiar y cómo lo estamos haciendo.

Y recuerda: de la misma forma que nos satisfacemos con comida, con sustancias, con conductas compulsivas (ir de compras, jugar, deporte constante), en muchas ocasiones quedarnos en esa “zona de confort” y seguir viviendo en función de nuestros patrones y necesidades ficticias nos puede ofrecer una sensación de “felicidad”. Es una máscara que con el tiempo caerá. Siempre que cae, es una oportunidad para iniciar un camino solitario en busca de la transformación que realmente nos haga ser quienes somos. Cuando llegue ese momento, decidiremos qué ingrediente darle a ese “esfuerzo”.

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About Eyecoachs

Un coach cuyo principal sueño es acompañarte a ti a conseguir los tuyos. He trabajado con clientes de 5 países (España, Argentina, Ecuador, Chile y México). Me encanta viajar y llegar cada vez a más personas. "Empoderamiento humano" es mi forma de llegar a la gente valiente que se interesa por su auténtico desarrollo personal y profesional. Estoy para acompañarte... pero el protagonista eres tú.

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