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LA MAGIA DE ACEPTARSE

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En un estado de aceptación ya no jugamos al juego de pedir y demandar sino al de dar y aceptar.

Distinguir entre aceptación y resignación es fácil sobre el papel. Lo complicado es profundizar con ambos conceptos, diferenciarlos bien, y sobre todo reconocer qué sentimos cuando estamos en un estado de resignación y en un estado de aceptación. Aceptarse, significa mucho más que estar bien con uno mismo. Aceptarse es un motor de cambio, aunque parezca una paradoja.

Decía Carl Rogers, fundador de la Psicología humanista junto con Maslow, que solo cuando te aceptas a ti mismo puedes comenzar a cambiar. La paradoja en realidad está en lo que creemos que significa “aceptación“. Solemos pensar que si uno se acepta incondicionalmente, a sí mismo y a su situación, parece que todo queda en paz y nada cambia, como si fuera una especie de pacífica y agradable desidia. La realidad de la aceptación es más profunda. Cuando te aceptas, estás en paz con tu situación y además conoces tu potencial y también tus puntos débiles. Desde la aceptación, comienza a fraguarse un cambio real, más profundo y poderoso. Es algo que no ocurre cuando estamos resignados o cuando luchamos contra lo que ocurre (lo cual quiere decir que no lo aceptamos). La clave para diferenciar la resignación y la aceptación, depende de con qué creencias vivimos nuestra vida.

Resignación: es la creencia de que no podemos cambiar algo que nos resulta molesto y decidimos aún así convivir con ello. Un estado de resignación nos causa malestar. Somos nosotros los que decidimos estar resignados. Resignación, en esencia, significa no aceptar. Nos causa malestar, frustración, indefensión. Si profundizamos en el estado o sentimiento de resignación, nos encontraríamos con la siguiente creencia base:

“Las cosas deben ocurrir como yo necesito para estar seguro/a”

Esta creencia está basada en el miedo. Buscamos seguridad y para eso necesitamos que todo ocurra tal y como queremos. Esto significa una lucha, un gasto enorme de energía. Cuando algo viola esta creencia, nos sentimos mal y tratamos de cambiarlo. Como habitualmente no podemos, nos resignamos. No podemos cambiar una característica básica de nosotros, de otra persona, o un factor externo. El problema está en el enfoque, no en lo que ocurre. Un error habitual de las personas es abandonar las situaciones en las que siente resignación, cuando el problema es la creencia que nos hace sentir resignación.

Aceptación: por el contrario, la aceptación es un estado donde existe una relación positiva y pacífica tanto con nosotros como con los demás y con el entorno. Esto no quiere decir que todo nos parezca bien o que esté bien. Aceptar, quiere decir que sabemos y valoramos que lo que ocurre es necesario y que irá cambiando a medida que sea posible. La creencia base que sostiene el estado o sentimiento de aceptación es:

“Lo que ocurre es necesario”

Según esta creencia, no buscamos seguridad ni necesitamos algo, sino que ya estamos seguros y lo que es necesario es sencillamente lo que ocurre. En un estado de aceptación, el orden natural de los acontecimientos se da por algún motivo y eso nos ayuda a conocernos. Un estado de aceptación nos hace sentir bien, las relaciones con nosotros mismos, con los demás y con el entorno son positivas, y ya no jugamos al juego de pedir y demandar sino al de dar y aceptar. Además, este estado nos da mucho más auto conocimiento, y de ahí fluye el cambio.

Cuando aceptamos…

  • Conocemos la situación actual y la observamos con más objetividad y calma
  • Nos valoramos de forma más positiva y realista
  • Conocemos cuáles son nuestras áreas de mejora
  • Elegimos el cambio con conciencia

Gracias a aceptar la realidad, y a saber que todo cambio sigue un curso natural y que todo lo que ha ocurrido antes era necesario para llegar hasta el punto actual, podemos ser más objetivos y realistas y saber qué cambio podemos asumir. A partir de ese estado, trabajamos en nuestro cambio personal con mucha más humildad. La humildad también nos ofrece un gran auto conocimiento y capacidad para pasar a la acción.

Ahora podemos comprender mejor a Carl Rogers cuando decía que solo cuando te aceptas puedes comenzar a cambiar. Si tratas de cambiar desde la resignación, existe una creencia profunda que te dice que “no debes ser cambiado”. Más bien al contrario, es una creencia que te dice que es lo externo lo que debe cambiar. Cuando aceptas, comprendes. Cuando comprendes, conoces. Desde el conocimiento, comienzas a cambiar tú mismo.

Más allá de los objetivos que tenga una persona cuando comienza un proceso de Coaching (sean profesionales o personales), la aceptación de uno mismo y de la situación que vive es un objetivo implícito. Aunque la persona no lo sepa, termina por aceptarse. Cuando te aceptas, todo cambia a tus ojos. Esta es la magia de aceptarse.

Comienza a aceptar quién eres, lo que ocurre y donde estás, y comprueba qué ocurre.
Disfruta de ello.

Gracias,
EyeCoachs

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About Eyecoachs

Un coach cuyo principal sueño es acompañarte a ti a conseguir los tuyos. He trabajado con clientes de 5 países (España, Argentina, Ecuador, Chile y México). Me encanta viajar y llegar cada vez a más personas. "Empoderamiento humano" es mi forma de llegar a la gente valiente que se interesa por su auténtico desarrollo personal y profesional. Estoy para acompañarte... pero el protagonista eres tú.

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